Mi otra “La escarpada subida”

Carta de Encuentro Plural Alternativo a las compañeras y compañeros del EPK y de la mayoría actual.

Abril 6, 2008 · Dejar un comentario

Frente al pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad”

Antonio Gramsci

Pues no, no se vislumbra una Asamblea tranquila…, ni plural…, ni siquiera lo que se anuncia tiene pinta de ser una Asamblea. No nos engañemos, una Asamblea con fecha y organización sólo conocida por una minoría de EB y anunciada para sorpresa de la mayoría de la afiliación en una presidencia y aprobada en un CP una semana después de la fecha establecida para el cierre de unos censos repletos de irregularidades, difícilmente puede ser abierta y participativa. Con poco más de un mes para discutir unos documentos de los que la inmensa mayoría desconocemos su origen o proceso de elaboración, en una organización que aún no ha sido capaz de elaborar un simple informe para valorar unos catastróficos resultados electorales, creo que podemos coincidir en que no es el camino para relanzar e ilusionar una organización con una vida interna en decadencia.  Porque lo que prepara el Coordinador General, deprisa y corriendo, según los ritmos que mejor responden a sus propios intereses, fundamentalmente pretende su empoderamiento y perpetuación en EB durante unos años más….., y ya van casi 15. Y lo prepara a su estilo, como muchos de vosotros habéis padecido acaso mejor que nadie, con afiliaciones masivas, ciegas y en bloque, de última hora; con la exclusión, o el intento, de los sectores que le son incómodos; con la presión  e intento de compra de voluntades  según sus intereses; con las decisiones políticas y organizativas tomadas a menudo a título personal o fuera de los órganos internos; con……..

A las compañeras y compañeros del EPK

Todo esto lo sabemos nosotros, pero también vosotros, las compañeras y compañeros del EPK/PCE. Vosotros que lleváis más de 10 años excluidos y marginados por un Coordinador al que ahora se os plantea apoyar. Actitudes de desprecio personal y político hacia la militancia de vuestro partido, y lo conocéis demasiado bien. Vosotros que a lo largo del último año y en múltiples ocasiones habéis compartido con nosotros espacios de participación y trabajo colectivo. Y que en la última etapa habéis participado en la construcción de una alternativa a la Dirección y Coordinador actual, con compromisos concretos en un espacio de complicidad y confianza, personal y política.

El futuro de la EB que deseamos no pasa por Javier Madrazo, lo sabemos nosotros, lo sabéis también vosotros y seguramente ellos, los que nos están dejando de apoyar…. y de votar. Y si sabemos esto y tantas cosas más, y las hemos compartido y nos hemos comprometido con ellas, nos resistimos titánicamente a aceptar que in extremis se vaya a pactar, precisamente con quien simboliza todo aquello que nos proponíamos confrontar de forma abierta y democrática. Sinceramente, pensamos que nuestra organización y el proyecto transformador que aspira a ser EB necesita a esa militancia del EPK comprometida, crítica y rebelde contra el sectarismo, el liderazgo personal y la política sin ideología. Estamos a tiempo de impedir que el agotado proyecto que representa Javier Madrazo pueda extenderse casi hasta los 20 años, que son muchos y quién sabe si los últimos por el camino que vamos. Pero si no es así y dejamos escapar la ilusión de abrir ese nuevo espacio para EB, quienes hemos compartido con vosotros trabajo político, proyectos y compromisos, también nos merecemos algo más que una explicación. Porque seguiremos compartiendo el espacio político, incluso aunque éste siguiera siendo tan irrespirable para todos y todas.

Y porque, tenerlo por seguro, de la compañía que parece (sólo lo parece ;-) ser la elegida el lunes sólo cabe esperar la desertificación organizativa, la desaparición en EB de principios políticos dignos de tal nombre y, antes pronto que tarde, cuando ya no seáis necesarios para su salvación, la vuelta de vuestra marginación e intento de destrucción.

Mención aparte queríamos dedicar a los que durante meses os han representado. Tiempo habrá para echar la vista atrás y analizar en profundidad, esperamos que con una sonrisa, los vericuetos de tantos meses de negociaciones. Sólo queríamos reivindicar públicamente nuestro convencimiento de que son gente entregada en cuerpo y alma a la causa del PCE. Eso sí, igualmente, queremos expresar una convicción. Y es que en los últimos minutos de nuestra, hasta el momento, última y maratoniana negociación del pasado miércoles 2 de abril a las 23:30 de la noche, los miembros de EPA creímos ver en sus ojos el reconocimiento, de que tal vez, sólo tal vez, fuera posible alcanzar un acuerdo. Lo uno por lo otro, camaradas.

A quienes todavía se mantienen en la mayoría

Y en este momento en que estamos afrontando el futuro inmediato y estamos rozando con los dedos una nueva etapa para EB, las decisiones no pueden quedar sólo para “dirigentes” o miembros de los reducidos órganos de dirección. Han pasado suficientes cosas en el ámbito político y organizativo como para que ninguno de nosotros nos permitamos la delegación. Sabemos que dentro de nuestra organización y de la propia “mayoría” hay muchas compañeras y compañeros con quienes compartimos una sincera preocupación por el futuro de EB y la necesidad de renovar y relanzar nuestro proyecto. Personas con quienes hemos compartido el trabajo en asambleas y permanentes de base, áreas o consejos políticos, con quienes hemos establecido complicidades y compartimos referentes políticos y propuestas. Compañeros en definitiva con quienes nos sentamos en el Consejo Político y que a menudo nos habéis trasladado unas preocupaciones muy parecidas a las nuestras: que estamos perdiendo espacios de participación; que las áreas han quedado sepultadas por la estructura de las liberaciones; que las decisiones políticas están cada vez más lejos de los afiliados de base; y cada vez hay menos ideología y posiciones más parecidas a partidos que nunca fueron de izquierda y tantas cosas de las que a veces hablamos, pero un poco en la esquina como para que no se note demasiado.

Sabemos también de los intrincados y bastardos mecanismos de presión y secuestro a los que algunos os veis sometidos. Lo sabemos porque alguna de nuestra gente también los ha sufrido. Las servidumbres de los frutos del poder gubernamental de Javier Madrazo, son penetrantes y corrosivas. Tal vez ésta sea una de las dinámicas más diabólicas que el Gobierno Vasco introdujo masivamente en nuestra organización; la compra de voluntades. Sólo deciros cuánto mejor se duerme fuera de ella. Y a aquellos que nos habéis anunciado vuestro hartazgo e inminente retirada os proponemos rebelaros votando el lunes. Y de este modo, si lo conseguimos en cantidad suficiente, la retirada será no la vuestra, sino la de otros, que bien merecido lo tienen.

Lo dicho, este puede ser el momento para empujar a EB en una nueva dirección. Que igual que debemos aceptar, aunque sólo fuera porque otros ya lo han decidido, que la etapa política de la alianza estratégica con el nacionalismo conservador ha terminado, también lo puede hacer la etapa que inició hace 14 años el actual Coordinador General, aunque sólo sea porque eso es una decisión nuestra y nada nos debería impedir tomarla, si así lo queremos.

A todas y a todos

El lunes 7 de abril de 2008 en el CP nos jugamos perder o ganar una oportunidad  histórica en EB, que los acontecimientos nos han brindado. El Coordinador General, confiado y muñidor de las divisiones entre sus críticos, nos ha citado allí dónde se encuentra la única grieta de su todopoderosa fortaleza paragubernamental, el Consejo Político de Euskadi.

Estamos a tiempo, vistos los hechos y las voluntades de los miembros del Consejo Político de Euskadi, reconsideremos y en su caso seamos capaces de redituarnos. Podemos aún dar las riendas del futuro de EB a una comisión plural, que sustituya para siempre las formas actuales de dirección. No se lo esperan. Y sería un antológico final, para quienes creían que una vez más, se iban a salir con la suya.

Compañeras y compañeros lo que este lunes sucederá aún no ha sido escrito. Allí estaremos.

Sabin Zubiri

Angel Martínez de Antoñana

Angel Bao

Arantza Basagoiti

Ruben Belandia

Andoni Basterra

Txemi Peñas

Santi Martínez

Alicia López de Munain

Mikel Labeaga

Marce Fraile

Eneko González

Asun Merinero

Ritxar Bacete

Montse González

(Miembros del Consejo Político y de la Presidencia de Euskadi y del Consejo Político Federal de Encuentro Plural Alternativo-Elkargune Plural Alternatiboa)

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No cerrar el debate antes de que éste comience.

Abril 5, 2008 · Dejar un comentario

Manuel Monereo Pérez | 05-04-2008 | Rebelión

Diversos amigos y amigas me piden que clarifique esta idea, expresada por varios dirigentes de Izquierda Unida (especialmente por Enrique Santiago), de ir a una Asamblea de IU en dos fases y propiciar una coordinación general colegiada, paritaria, democrática y plural.

La primera cuestión tiene que ver con el carácter de la crisis que sufre Izquierda Unida. Para algunos, la crisis sería algo pasajero y coyuntural y que bastaría un cambio de dirección y unos retoques en la política para salir de ella. Nuestra posición es radicalmente distinta: la crisis de IU es de proyecto, es decir, de estrategia política, de la forma organizativa y de su relación con la sociedad. Se trata de una situación excepcional que requiere soluciones excepcionales.

La segunda cuestión está relacionada con la constitución de la Comisión preparatoria de la Asamblea de Izquierda Unida. Esta Comisión, como es lógico, refleja el poder de las grandes Federaciones a las que se suman el Partido Comunista y la CUT. Aquí se da una paradoja: una Comisión, excepcional por su composición y funciones, pretende dar soluciones normalizadas y normalizantes, con el peligro de que el análisis y el debate sobre la crisis de IU y sus posibles salidas termine por convertirse en un reajuste de poderes por arriba que cierre, una vez más, el debate antes de que éste realmente comience. Mas allá del “realismo” de estas propuestas, lo que asombra es el autismo ante lo que realmente pasa y el desconocimiento profundo de que ya no hay donde replegarse y que la crisis puede ser terminal.

Los que hemos propuesto una asamblea en dos fases, es decir, un proceso autoinstituyente de IU nos referimos a:

1º) que de esta crisis solo se saldrá si somos capaces de implicar en su solución a los afiliados y afiladas de IU y a miles de hombres y mujeres que siguen considerando necesaria la existencia de un referente fuerte de la izquierda alternativa y transformadora española.

2º) que el contenido de la próxima asamblea debería ser una gran convocatoria para la izquierda que abriese una nueva convergencia social y generase un auténtico movimiento en favor de una izquierda para la alternativa a las políticas y a las formas de hacer política dominantes

3º) que, hecha esta convocatoria y dándole todo el protagonismo a las asambleas de base de izquierda Unida, se vaya organizando de abajo a arriba un movimiento que defina (de ahí su carácter autoinstituyente) la estrategia política, la forma organizativa y los instrumentos para hacer la política.

Lo fundamental, como queda dicho, es que se diagnostique bien la crisis y se propongan soluciones en el marco de un proceso que reconstruya socialmente el proyecto, refunda el programa y se pongan los mecanismos para regenerar democráticamente la organización. En este sentido, sería bueno no engañar ni engañarse, volver a dramáticos debates y a la lucha por el poder en torno a un coordinador o coordinadora de IU, sería bloquear cualquier proceso de reconstrucción de IU y daría una peligrosa marcha hacia atrás, hacia el abismo. Nuestra idea es muy simple: una coordinación colegiada, democrática, paritaria y plural que aproveche todos los recursos e iniciativas que esta organización sigue teniendo y que sea capaz de proyectarla hacia la sociedad, hacia una convocatoria para la izquierda que inicie una nueva convergencia político-social.

Una cosa sí sabemos: Que una propuesta así generaría ilusión, nos sacaría del ensimismamiento que vivimos como organización y daría la señal de que estamos vivos y apostamos por la transformación social, empezando por transformarnos a nosotros mismos.

* Manuel Monereo Pérez. Miembro de la Comisión Permanente de IU

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Izquierda Unida: ¿por qué es necesario un proyecto autoinstituyente?

Marzo 28, 2008 · 1 comentario

Manuel Monereo Pérez y Ginés Fernández González

Habría que hacer un esfuerzo por cualificar bien qué tipo de crisis vive IU y, desde este análisis, buscar la alternativa para un proyecto que, en muchos sentidos, sigue estando vigente y, hasta cierto punto, más necesario que nunca. IU, no hay que engañar ni engañarse, vive desde hace tiempo una crisis de proyecto. La derrota de 2.004 fue una demostración más (que no la única ni siquiera la más importante de esta crisis) y los resultados electorales últimos expresan lo que podríamos llamar “una crisis en la crisis”.

Cuando hablamos de crisis de proyecto queremos decir, en primer lugar,que se ha producido un cambio sustancial de estrategia política. La conversión de IU en el ala izquierda del zapaterismopone de manifiesto el sometimiento a las lógicas políticas y mediáticas dominantes y evidencian elagotamiento, esperemos que temporalmente, de su carácter alternativo en su doble faceta: a las políticas neoliberales y a las formas de hacer política en estas democracias demediadas y crecientemente oligárquicas.

En segundo lugar, su progresiva institucionalización y burocratización. Resulta paradójico, pero es verdad: con apenas tres diputados y una menguadísima representación institucional y con gravísimos problemas económicos, IU ha centrado toda su actividad en sus relaciones privilegiadas y preferentes con el PSOE y el trabajo en las instituciones. Su implantación en la sociedad y su actividad en los movimiento sociales realmenteexistentes han quedado relegadas a un plano secundario y a la actividad espontánea de sus militantes. La actividadpolítica única de la organización, nos referimos a las impulsadas por la dirección federal, ha consistido en preparar las diversas campañas electorales y en ganar, por cualquier medio, poder interno, aún a costa, como pasó en la federación valenciana, de agudizar la crisis y propiciar su ruptura. No se ha tenido en cuenta que una fuerza como IU, precisamente porque quiere luchar de verdad contra el bipartidismo, tiene que ganar influencia social, relación con los movimientos (específicamente con el movimiento obrero) y protagonizar el conflicto de clases.

En tercer lugar, íntimamente unido a lo anterior, IU vive una crisis orgánica sin precedentes. Las organizaciones de base languidecen y apenas si tienen actividades relacionadas directamente con los ciudadanos y ciudadanas. Esta campaña electoral ha culminado un ciclo: los afiliados y afiliadas apenas si han contado y la estrategia de la misma ha desconectado explícitamente de ellos, de su movilización y de su tensión moral e ideal. Crisis orgánica también en una creciente desintegración territorial del proyecto y eninexistencia de una política común libremente aceptada. El equipo dirigente ya no dirige, gobierna una fracción multicolor que abiertamente conspira contra el propio proyecto y ha pretendido cambiar la naturaleza de IU aprovechando unas singulares primarias y una precampaña electoral que, lo diremos benévolamente, ha supuesto una agudización sin precedentes de la crisis estructural que IU viene anidando desde hace mucho tiempo. En un contexto así, no puede extrañar que centenaresde compañeros y compañeras hayan ido abandonando la organización y que la desmoralización y el desánimo cunda por doquier.

En cuanto lugar, la pluralidad de IU se ha ido reduciendo y ha terminado por hacer emerger las diferencias entre militantes (todos) con carnet del Partido Comunista que se alinean diversa y antagónicamente en el seno de IU. El problema no es de ahora y pone de manifiesto la enorme dificultad de hacer coexistir dos aparatos simétricos y paralelos que, a su vez, se encuentran cada vez más separados política y culturalmente.Gaspar Llamazares y su equipo siguen teniendo el carnet del PCE y muchos de ellos son miembros de su Comité Ejecutivo y de su Comité Federal. Es decir, la pluralidad de IU se ha sustituido por la pluralidad del PCE, haciendo prácticamente imposible que otros colectivos y personas puedan llegar a formar parte de IU en igualdad de condiciones y libres de dependencias.

Por último, la acumulación de crisis ha terminado por generar un verdadero bloqueo de identidad de IU. A estas alturas, los hombres y mujeres de IU no saben muy bien si son la izquierda del PSOE o la izquierda alternativa anticapitalista y con voluntad socialista. No saben si su tarea histórica es cambiar al Partido Socialista o crear las condiciones histórico-sociales para una alternativa de izquierdas en nuestro país. La alianza rojo, verde y violeta que sintetizaba programáticamentela alianza entre el movimiento obrero organizado y los nuevos movimientos sociales emancipatorios, se ha ido convirtiendo en un galimatías absolutamente incomprensible para los no iniciados, donde aparecen ecosocialistas que poco o nada tienen que ver con una perspectiva socialista ycon un ecologismo político digno de ese nombre y donde el pacifismo militante se combina, sin aparente contradicción, con el apoyo a unos Presupuestos Generales del Estado que, entre otros muchos elementos, incorpora un crecimiento imponente del gasto militar y de la investigación y ciencia dedicado a ello. Se ha perdido coherencia programática y emerge un debate ideológico trufado de tacticismo y de verdades a medias que someten a los afiliados y simpatizantes a la confusión y a una interpretación cada vez más esotérica de lo que viene de arriba.

Se podría continuar, pero creo que lo dicho supone una negativa de fondo a cualquier intento de cerrar el debate apenas iniciado y a un reajuste depoderes internos entre las Federaciones más poderosas económica e institucionalmente. De hecho, en los últimos años, esta estrategia ha sido intentada una y otra vez y ha fracasado siempre, precisamente porque ha ignorado el carácter y la profundidad de la crisis de IU y porque ha subestimado la nocividad de las políticas del actual grupo dirigente de IU.

El dato más significativo del que hay que partir es que IU, a pesar de todo, sigue teniendo una apreciable base social y electoral, una red organizativa que abarca prácticamente todo el Estado y un conjunto significativo de cargos públicos locales y provinciales que siguen apostando por IU y su futuro.

Cualquier solución sería a la crisis de IU debe propiciar la participación activa de todos y cada uno de los afiliados y afiliadas de IU y de los miles de hombres y mujeres que simpatizaron o simpatizan con un proyecto que durante muchos años fue una esperanza real para miles trabajadores y trabajadorasy para una ciudadanía cada vez más subalternizada a los poderes fácticos, mediáticos y económicos.

Por lo tanto, lo fundamental aquí y ahora es tener un análisis veraz de lo que nos pasa y crear las condiciones colectivas para la superación de la crisis de IU.Muchos de nosotros defendemos una proceso autoinstituyente de IU, es decir, que los militantes, los afiliados y afiliadas, el soberano,defina las nuevas reglas, los principios y valores y los modos de organizarse y trabajar en la sociedad, haciéndolo de modo abierto e inclusivo, buscando que en el propio debate participen y converjan hombres y mujeres que estén dispuestos a organizarse en un proyecto de la izquierda alternativa. Crear ilusión, salir de uno marcos políticos y organizativos cada vez más limitados debe ser una tarea impostergable para afianzar el proceso. Queremos ser más, organizar más y generar expectativas positivas en una sociedad que vive con unos enormes déficits de izquierdas y que necesita de proyectos capaces de regenerar la vida pública y de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las mayorías sociales. Autoinstituyente, en este sentido fuerte, significa situar en el centro la Política, con mayúsculas.

En definitiva, deberíamos ir a un proceso en dos fases. La primera, la próxima asamblea, tendría como objetivo definir con precisión y claridad la apertura de este proceso autoinstituyente y como hacerlo factible política y organizativamente, creando un equipo colectivo de dirección capaz de atender las enormes tareas políticas pendientes. En este sentido, nombrar un nuevo coordinador general sería cerrar más que abrir el proceso y nos podría llevar a divisiones internas que favorecerían de nuevo las lógicas de poder y la perpetuación de dinámicas que bloqueen una salida en positivo de la crisis.

Una segunda fase, que comenzaría al día siguiente de la Asamblea, tendría como objetivo abrir un debate profundo en la organización y en la sociedad en torno al contenido de la izquierda alternativa hoy, de su programa y de su forma organizativa. Autoinstitución significa, es bueno insistir sobre ello, que del proceso puede surgir la refundación o la reconstrucción de IU o bien la creación de otra cosa; significa que esto se deje en manos del conjunto de la militancia y que el debate irá esclareciendo y definiendo.

IU tiene sentido, pero depende del compromiso moral e intelectual de los hombres y mujeres que seguimos pensando que otro mundo es posible, que el capitalismo no puede ni debe ser el horizonte insuperable de la humanidad y que la emancipación socialista sigue teniendo sentido.

Manuel Monereo Pérez, miembro de Presidencia Federal de IU,

Ginés Fernández González, miembro de la Permanente Federal de IU.

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Entrevista a Enrique Santiago

Marzo 28, 2008 · Dejar un comentario

No hay unidad sin cambio, no hay cambio sin unidad”

Mario Amorós

Rebelión

17-03-2008

El 9 de marzo Izquierda Unida sufrió la mayor debacle electoral desde su fundación en abril de 1986 y retrocedió… 75 años, hasta los registros del PCE de 1933, cuando obtuvo también un diputado, el médico Cayetano Bolívar, por Málaga. Gaspar Llamazares, su todavía coordinador general, será el único militante de IU que se sentará en el Congreso de los Diputados en la próxima legislatura. Con el 3,80% de los votos, Llamazares atribuyó esta derrota política al “tsunami bipartidista” y a una ley electoral muy perjudicial para la tercera fuerza nacional. Sin embargo, en los comicios de 1993 y 1996, también muy polarizados por la crisis del PSOE y un Partido Popular en ascenso, IU, con Julio Anguita como coordinador general y una línea política radicalmente diferente a la actual, conquistó 18 y 21 diputados con la misma ley electoral.

 

En esta entrevista Enrique Santiago, miembro de la Presidencia Federal de IU y secretario de Relaciones Políticas del PCE, analiza el horizonte que se abre a IU en el corto y medio plazo tras el anuncio de Llamazares de renunciar a presentarse a la reelección en la IX Asamblea Federal, que tendrá lugar en junio. En diciembre de 2004, este abogado madrileño encabezó la alternativa en la VIII Asamblea Federal de Izquierda Unida y sólo pudo ser derrotado con un cambio de los estatutos ad hoc que permitió la reelección de Llamazares.

 

- ¿Cómo valora el resultado global de las elecciones generales?

- Estas elecciones han supuesto un paso más en la tendencia de consolidación del bipartidismo en España y simultáneamente la eliminación o reducción de la pluralidad política, en un contexto de fuerte crispación estimulada por el PP, estrategia que le ha reportado a este partido importantes réditos electorales a pesar de no conseguir superar al PSOE. El electorado del PP, ahora ampliado respecto a las elecciones generales de 2004, constituyendo así un importante sector de la población, ha creído el discurso catastrofista de los dirigentes de ese partido: ruptura de España, invasión de inmigrantes, supeditación del Gobierno a las decisiones de la organización terrorista ETA, conspiraciones oscuras detrás del atentado del 11-M…Se consolida así una derecha española aún mas reaccionaria y fuerte si cabe.

Frente a eso, aparece un PSOE consolidado en torno al discurso políticamente correcto y vacuo de Jose Luis Rodríguez Zapatero, quien ha sustituido la ejecución real de políticas sociales redistributivas por una políticas de imagen vacías de contenidos de progreso profundos: Ley de Dependencia sin memoria económica ni recursos para llevarse a la práctica; reducción constante de impuestos a las rentas del capital, empresariales y a las rentas del trabajo más elevadas; debilitamiento de la protección social a los trabajadores mediante reformas del sistema de la Seguridad Social; ausencia de voluntad política para acabar con los privilegios de la Iglesia católica, o para reivindicar la memoria histórica de las victimas de la dictadura franquista…..

En este contexto, Izquierda Unida (y otras fuerzas de izquierda nacionalista) no ha sabido o no ha podido articular un discurso político que fuera reconocido por buena parte de los ciudadanos de izquierda de este país como útil y posible de ser llevado a cabo, no ha sabido ofrecer estrategias de cambio y transformación social en las que los ciudadanos reconocieran una oportunidad de avanzar en el pleno cumplimiento de los derechos sociales reconocidos formalmente en la Constitución, como el empleo digno, el derecho a una vivienda, el fin del “cieneurismo”, la protección social efectiva de los sectores más vulnerables como son los ciudadanos dependientes, los pensionistas, los trabajadores que cobran el salario mínimo, las familias monoparentales…

El hundimiento de IU y la práctica desaparición de su capacidad de incidencia política en el Parlamento facilitará al Partido Socialista un giro aún más conservador en su política económica, una política social y fiscal aún menos redistributiva, su acercamiento a las fuerzas del nacionalismo conservador (o al PP llegado el caso) para pactar los grandes asuntos de Estado. Y también una política internacional más dependiente y supeditada a los intereses norteamericanos (permanencia en Afganistán o aceptación de facto de la independencia de Kosovo), especialmente en América Latina, donde nuestro país previsiblemente adoptará posiciones aún más confrontadas con los procesos de cambios políticos y sociales de progreso que se están produciendo en cada vez más países de esta región, anteponiendo los intereses del capital transnacional de matriz española frente a los de los pueblos latinoamericanos aún inmersos en el subdesarrollo social y económico a pesar de las inmensas riquezas naturales de esos países.

- ¿Cuáles son las causas principales de la debacle de IU?

- Sin duda, el sistema electoral es injusto, pero por sí solo no justifica este hundimiento. Con el mismo sistema electoral, Izquierda Unida obtuvo dos decenas de escaños en el Parlamento no hace tanto tiempo. La mayor parte de la responsabilidad de este descenso corresponde sin duda a la actual dirección de IU, que no sabido ni articular un discurso identificable como útil y de progreso por buena parte de la ciudadanía, ni tampoco pacificar internamente la organización para tener la “herramienta política” en las mejores condiciones para ir avanzando posiciones en el escenario político actual.

Sin embargo, las causas de este desastre sin paliativos no pueden situarse únicamente en los errores de la actual cúpula dirigente de IU, respecto a la cual, por cierto, muchos integrantes de primera línea ahora no se identifican ni reconocen, abjurando de su permanente presencia en la misma. Todos somos responsables en cierta medida. El descalabro actual no ha sido más que el resultado de una línea descendente continua en los resultados electorales iniciada después de 1996, perdiendo en cada elección general en torno a 300.000 votos, los mismos que se han perdido en las elecciones del 9 de marzo, aunque ahora esa pérdida haya supuesto la práctica desaparición parlamentaria de IU a consecuencia de un sistema electoral perfectamente diseñado para perjudicar en especial a la izquierda transformadora de este país.

Todos somos responsables de haber aceptado la conversión de IU, desde el movimiento político y social originario que era, en una mala copia de un partido político clásico con todos los vicios de “aparato” concentrados. Todos hemos aceptado en la práctica la sustitución de la síntesis dialéctica o el consenso como forma de toma de decisiones por la confrontación permanente entre mayorías y minorías, entre distintas familias políticas que en muchos casos han defendido con más pasión su estatus e intereses personales (económicos y laborales incluidos) que políticas realmente de izquierdas y comprometidas con el cambio social.

Todos somos responsables de aceptar dedicar más del 80% de nuestro tiempo de militancia a la discusión interiorizada, a la “fontanería organizativa” y al diseño de sistemas de representación internos aún más injustos que la ley electoral española, dejando sólo para el trabajo político en la calle, en los movimientos sociales, entre los ciudadanos, apenas el 20% de la fuerza militante de nuestra organización. Todos hemos aceptado, aunque en esto evidentemente tienen mayor responsabilidad quienes ocupaban la dirección y por tanto tenían que velar por la legalidad interna, la desaparición o anulación de las normas de convivencia internas y la utilización espúrea y maniquea de las mismas en beneficio propio: exclusiones injustificadas, expulsiones sistemáticas, negativa a cumplir los acuerdos de órganos o comisiones de garantías que pretendían solventar conflictos internos. Aún hoy, y a título de ejemplo, como si nada hubiera ocurrido la noche del 9-M, una importante federación de IU, como es la madrileña, se niega a acatar y hacer cumplir las decisiones de la propia comisión de garantías de IU-Comunidad de Madrid respecto a la obligatoria restitución de la totalidad de derechos de militancia de militantes y dirigentes de Alcalá de Henares “excluidos” por el actual núcleo dirigente de esta federación.

Desde mi punto de vista, un análisis simplista e interesado del actual desastre político que padecemos sería un pésimo punto de partida para intentar recuperar a la tercera fuerza política de este país.

- ¿El descalabro electoral es el fracaso de una línea política y de una concepción de IU?

- Sin duda, es el fracaso de una determinada forma de hacer política que para la derecha o la socialdemocracia puede resultar beneficiosa, pero que nunca lo será para una fuerza que se reclama transformadora desde un serio análisis político y un profundo compromiso ético y militante. A estas alturas, sólo los más obcecados pueden obviar que en el núcleo del actual fracaso electoral se encuentra un discurso político escasamente diferenciado de el del PSOE, o que es escasamente percibida esa diferenciación por nuestro electorado potencial. Lo anterior, sumado a un funcionamiento cada vez más burocratizado e interiorizado, abandonando el vínculo de trabajo con los movimientos sociales que suponían las áreas de elaboración colectiva de IU, se ha constituido en elemento decisivo para caer en el precipicio político en el que ahora nos encontramos.

Nosotros no podemos sustituir la elaboración colectiva y el contacto y presencia real en la calle por manifiestos de artistas e intelectuales, dicho sea con todo el respeto y sincero agradecimiento a quienes entre los anteriores han seguido prestando, contra viento y marea, su apoyo a IU, o por puestas en escena de actos mediáticos con la pretensión de suplantar la convergencia real entre lo político y lo social que debe constituir el motor de IU. La última supuesta “convención programática” de IU, celebrada en el periodo preelectoral, es sin duda una muestra de esto. Muchos han alcanzado la afonía dentro de nuestra organización por reclamar permanentemente un paréntesis en la confrontación interna para poder así centrarnos en dar la palabra a militantes y sectores sociales y políticos objetivamente afines a nuestras reivindicaciones y estrategias, con escaso éxito.

Y de “manual” es el error cometido por al actual dirección de IU tras las primarias de elección de nuestro candidato a la presidencia del Gobierno. Después de recibir el candidato el apoyo casi unánime de todo el Consejo Político Federal, sin causa ni justificación la dirección federal desató en pleno proceso electoral una auténtica caza de brujas que llevo a la “expulsión” de la Comisión Permanente de tres destacados dirigentes federales de IU, así como a la artificial creación de un conflicto en el País Valenciano que nos ha costado más que la pérdida de un diputado por Valencia. Sólo una irracional tendencia suicida de la dirección de IU puede justificar tamaño error de cálculo político y electoral.

- ¿Qué le parece la decisión de Gaspar Llamazares de no optar a la reelección como coordinador general en la próxima Asamblea Federal?

- Es lo mínimo que el todavía coordinador general puede hacer después del descalabro electoral que ha capitaneado, máxime atendiendo a que, en caso de que volviera a presentarse a la coordinación general, sería la cuarta vez que lo hiciera y necesitaría por norma estatutaria más de un 60% de los votos para ser reelegido. Desde un punto de vista estrictamente político, es obvio que el coordinador general y su equipo han fracasado y ello debe llevar aparejados cambios al frente de IU. Ya he dicho que no creo que sea correcto hacer a Gaspar Llamazares el único responsable del desastre electoral, ni tampoco exclusivamente a su círculo más próximo. Las responsabilidades han de ser compartidas, en primera instancia por el equipo extenso de la dirección federal, y, más allá de estos, por todos los que hemos sido parte de la dirección federal en sentido amplio, todos los que hemos sido miembros del Consejo Político Federal, incluso en los casos, como el mío, de quienes no hemos sido miembros de este órgano antes de la última Asamblea Federal de diciembre de 2004.

También creo que no es bueno ni conveniente que la actual dirección siga en funciones hasta la próxima Asamblea Federal, sea cuando fuere, sino que lo correcto sería, al igual que se va a crear una comisión plural que la prepare, proceder a una remodelación absoluta de la actual dirección y garantizar una dirección política plural, unitaria y cohesionada frente a la adversidad para sacar adelante los asuntos cotidianos y los posicionamientos políticos de IU, en un momento clave de la legislatura aún no nacida como es la investidura del Presidente del Gobierno y la posición que IU mantendrá al respecto.

- ¿La pérdida del grupo parlamentario y de la subvención estatal por no haber llegado al 5% para costear el mailing pone en peligro la supervivencia económica de IU?

- Sin duda alguna, éste es otro factor que debe tenerse en cuenta, aunque no creo que en este momento sea lo que más nos deba preocupar, ni mucho menos determinar nuestras posiciones políticas. A fin de cuentas, nos jugamos la desaparición real de IU como fuerza política de ámbito estatal y, ante esa posibilidad, el problema económico o el posible impago de los créditos electorales pasa a ser un problema más para los acreedores que para los deudores.

Distinto es abordar este asunto desde la perspectiva del relanzamiento de Izquierda Unida. Evidentemente, el resultado electoral y la subsiguiente pérdida de ingresos institucionales se nos presentarán en el futuro como un problema añadido para la revitalización de nuestro proyecto, aunque estoy convencido de que, si la vertiente política del problema se soluciona con cordura, unidad y cohesión interna, el problema económico seremos capaces de resolverlo entre todos. Aún existen importantes ingresos económicos de origen institucional en muchas federaciones de IU, tanto por cargos públicos electos como por pertenencia a organismos públicos. La solución a la crisis económica pasaría sin duda por ordenar y hacer más transparentes estos ingresos, redistribuyéndolos de forma solidaria entre todas las estructuras de IU, con especial atención a conseguir que las federaciones actualmente existentes en las llamadas “zonas blancas” electorales pudieran de alguna forma verse beneficiadas por mecanismos económicos de compensación solidaria interna.

- ¿Cómo debe ser el proceso hasta la Asamblea Federal que elegirá a la nueva dirección?

- La próxima Asamblea Federal no va a ser el final de este proceso de reconstrucción de Izquierda Unida, sino que debería convertirse en el inicio de dicho proceso, en el inicio del proceso reconstituyente, o instituyente, de la izquierda transformadora representada hoy por IU. Debe, por tanto, ser un proceso de unidad y cohesión ante todo, en el que todos seamos capaces de aparcar mediocridades y mezquindades, inquinas personales incluidas, y crear un nuevo clima de trabajo basado en la confianza y lealtad mutua entre todos los militantes y dirigentes, que para eso somos compañeros de proyecto político y nunca enemigos, ni siquiera adversarios.

Es fundamental garantizar que se escuche la palabra y la voz de la militancia de IU, especialmente de la que todavía no está “contaminada” por su participación en las guerras cainitas que hemos vivido en los distintos órganos de dirección. IU debe ser una fuerza política mucho más participada por su militancia y donde el peso de los dirigentes -que evidentemente no hemos dado la talla política, ni hemos estado a la altura de las circunstancias en los últimos años- disminuya frente al peso de los militantes, tanto en la próxima Asamblea Federal como en el futuro funcionamiento de todos los órganos de dirección.

Sería muy aconsejable una profunda renovación de los equipos dirigentes tanto federal como de las federaciones, empezando por mí mismo, y dando paso a nuevos equipos dirigentes más convenientes para encarar la reconstrucción del proyecto de la izquierda transformadora española, proyecto que sigue siendo IU. No hay unidad sin cambios y no habrá cambios sin unidad. Esta organización está necesitando urgentemente ambas cosas, unidad y cambios profundos.

IU debe ser el embrión de la recuperación política de la izquierda transformadora y anticapitalista española, sin descartar que al final de ese camino de la actual IU nazca una fuerza política diferente, un verdadero movimiento político y social con verdadera influencia política y capacidad de realizar los profundos cambios que nuestra sociedad demanda. Lo de menos entonces será la denominación de esa fuerza política.

- ¿Qué papel deben jugar los comunistas en este proceso?

- Los comunistas hemos sido el embrión, el impulso y el alma -en sentido figurado, obviamente- de Izquierda Unida y así deberá seguir siendo tanto en este proceso de recuperación de IU que estamos iniciando como en cualquier proyecto futuro de estructuración de un proyecto de izquierda alternativa y transformadora que contribuya a mejorar las condiciones de vida de todos aquellos que viven y trabajan en nuestro país, apostando por un modelo económico solidario, anticapitalista, y por una profundización de la democracia.

La revitalización y el fortalecimiento del PCE sería una buena noticia para IU y para el proyecto de la izquierda transformadora española. Nuestro Partido debe recuperar su papel de intelectual colectivo, de escuela de cuadros políticos, y ganarse el reconocimiento como un sector de vanguardia dentro de la izquierda anticapitalista de este país. Ello no significa que debamos hegemonizar IU en solitario y excluir a otros sectores del pensamiento de la izquierda alternativa que en estos años, siendo copartícipes del proyecto de IU, han ganado sin duda un claro reconocimiento social y político por su leal compromiso, esfuerzo y trabajo en IU.

Particularmente, me siento muy orgulloso de esa pluralidad y de los espacios de normalización política que se han generado en torno a la convivencia de esa pluralidad de ideas de la izquierda anticapitalista en IU. Creo que han quedado superados enfrentamientos históricos, como por ejemplo las pugnas entre la Tercera y la Cuarta Internacional que tanto daño hicieron a la causa del socialismo durante el siglo XX.

- ¿Qué ideas aportará usted al debate colectivo con la militancia para la recuperación de IU?

- IU debe situarse claramente ante la sociedad como una fuerza anticapitalista, que cuestiona el actual modelo de producción y de vida por ser no sostenible y ser pernicioso para la supervivencia del planeta. No es posible generalizar el sistema de bienestar social que disfrutamos en el Primer Mundo, basado en un consumo irresponsable, superfluo y excesivo, al resto del planeta sin antes cambiar las relaciones económicas y sustituir el “libre mercado” por un control público y social de la economía. No es posible salvo que conscientemente asumamos la destrucción de nuestro planeta y la pobreza estructural que afecta a las tres cuartas partes de la población mundial.

IU debe apostar claramente por la profundización democrática, por métodos participativos de ejercicio democrático para los ciudadanos, por la elegibilidad de todas las instituciones y poderes reales del Estado, incluyendo aquéllos que nunca se han sometido al veredicto de las urnas, como es la Jefatura del Estado, el poder económico o el poder mediático.

IU debe exigir, y conseguir para los ciudadanos, el pleno cumplimiento de los derechos sociales contemplados por nuestra Constitución y por las declaraciones internacionales de derechos humanos. Ése debe ser el eje de nuestra política y condicionar cualquier posible política de alianzas, tanto en la calle como en las instituciones.

IU debe propugnar un Estado Republicano, Federal y Unitario, donde las tensiones nacionalistas desaparezcan al crearse un marco superador de las mismas en las que todos los ciudadanos se sientan libres y sean realmente iguales, consolidando así el sentimiento de pertenencia a un proyecto común de país

IU debe ser refundada con todos los activistas de la izquierda transformadora que están hoy en nuestras filas y con todos aquéllos que por hastío han ido abandonándolas. Igualmente, con todos aquéllos que objetivamente deberían estar organizados en nuestras filas. Debemos abrirnos a nuevas incorporaciones y sobre todo a la reincorporación de todos aquellos compañeros y compañeras que por aburrimiento o frustración abandonaron nuestras filas en los últimos tiempos.

IU debe funcionar con base en la construcción de síntesis dialécticas o consensos como método de toma de decisiones. Debe ser una obligación incluso estatutaria, como único mecanismo que permita la desaparición de intereses personalistas y su sustitución por los intereses del colectivo. Igualmente, este método posibilitará que todos nos sintamos más o menos cómodos con los acuerdos adoptados por reflejarnos en ellos de alguna manera, a la vez que impedirá que cualquier acuerdo sea permanentemente cuestionado por quienes, en una dialéctica de mayorías y minorías, se sentirían perdedores de uno u otro debate. La construcción de una sociedad más justa, del socialismo, no requiere de “perdedores” o “ganadores” en las filas de IU, sino sólo requiere construcciones colectivas, asumidas como tales.

IU debe funcionar de hecho como un movimiento político y social, con cauces internos que permitan la participación de los no militantes y de todos los militantes en sus órganos de dirección. Debemos construir la convergencia de la izquierda real de este país con los movimientos sociales alternativos. Sería conveniente abrir un nuevo proceso de adscripción individual a Izquierda Unida, donde pudieran participar los actuales militantes, los que lo fueron, los expulsados, los sancionados, todos aquellos a los que se les ha privado arbitrariamente de derechos de militancia. Así acabaríamos con la polémica y falta de legitimidad actual respecto a los censos internos de militancia. Borrón y cuenta nueva: nuevos censos para un nuevo periodo.

IU no necesita un coordinador o coordinadora general en este periodo, al menos hasta que el proyecto se haya revitalizado, máxime sabiendo que hasta dentro de tres años no afrontaremos el primero de los grandes retos electorales futuros: las elecciones municipales y autonómicas. Parece conveniente apostar por un órgano de coordinación colectivo que asuma las tareas de la coordinación general, al menos durante un periodo prudencial que concluya, más o menos en un año, en otra Asamblea Federal que evalúe el proceso de reconstrucción emprendido. De esta forma, evitaríamos que la próxima Asamblea se convirtiera, prima facie, en una disputa de “familias” por la coordinación general.

Y finalmente, la solución a los problemas actuales de IU no es la sustitución del actual equipo de dirección por otro heredado de la actual situación de degradación organizativa y descalabro electoral y corresponsable de ella o simplemente elegido en confrontación con otra parte de la organización.

Es imprescindible desterrar la dinámica de “mayorías” frente a minorías. Sólo la cohesión y la síntesis dialéctica o el consenso nos permitirán salir de esa situación y reconstituir una herramienta fuerte para operar las transformaciones sociales en las que creemos y que por cierto están realizándose en otros pueblos, muchos de ellos cultural e históricamente muy cercanos a nosotros. Sería un error apostar por una “nueva mayoría” en un momento de excepcionalidad como éste. La única mayoría posible es la que aglutine a prácticamente el 100% de la militancia, fundada en ideas y estrategias construidas de forma dialéctica por toda IU.

- De la crisis del PCE en 1982 y las movilizaciones por la salida de la OTAN nació Izquierda Unida, quien durante una década recuperó el espacio que llegó a tener el Partido en la Transición. En 1994-1996, IU llegó a plantear incluso el sorpasso, disputar la hegemonía al PSOE en el espacio social y electoral de la izquierda. ¿Es posible recuperar Izquierda Unida como un proyecto de convergencia de quienes luchan por la transformación de la sociedad?

- No me cabe ninguna duda. La sociedad española, europea, nuestro planeta, si quieren sobrevivir y acabar con las injusticias, las guerras y la destrucción de nuestro entorno, deben apostar por una fuerza como Izquierda Unida, llámese así o de otra forma. Quienes han fracasado hemos sido las personas, no las ideas.

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Votos ¿para qué política?

Marzo 27, 2008 · Dejar un comentario

Victor Casco  

Un comentarista de este blog me pregunta si los militantes de IU prefieren hacer política o tener votos. Más allá de la formulación de una pregunta algo extravagante, que podría tener una respuesta bastante lógica: votos para hacer política de izquierdas, lo cierto es que en los argumentos de “neopirate” lo que subyace es una concepción de la izquierda más allá del PSOE o a la izquierda del PSOE que yo combato.

Empecemos por plantear que concepción existe en el PSOE sobre las formaciones a su izquierda:

1. Durante la etapa de Felipe González, especialmente tras el giro a las políticas neoliberales dado por éste a partir de 1986, la concepción dominante entre los dirigentes del PSOE era la irritabilidad por la existencia de una fuerza política que desde postulados de izquierdas les combatía y ganaba votos. Se diseña entonces una estrategía para hacer desaparecer a IU: propiciación de movimientos internos en la organización para desestabilizar, marcada agresividad por parte de los medios afines al Partido Socialista contra IU, apelación al voto útil, etc.

2. Junto a esa concepción liquidacionista, coexistía otra que consideraba útil a IU como depósito de votos fugados del PSOE por sus políticas de derechas pero recuperables. IU sería así una especie de granero de electores en momentos de vacas flacas. Alfonso Guerra, sin ir más lejos, plantea esta estrategia en artículos publicados en la revista de debate teórico del PSOE “Sistema”.

3. La tercera idea, que parte de la anterior, considera que IU es necesaria para recoger los votos más extremistas y transformar los mismos en apoyo puntual o duradero en las instituciones bajo la premisa de impedir el acceso del PP. Esta idea es la que ha dominado durante buena parte del gobierno de Zapatero.

¿Y qué concepción tenemos de nosotros mismos?

1. Durante la transición el PCE moderó su discurso ante la idea concebida de que iba a ser el partido hegemónico de la izquierda. Dicha concepción carrillista fue brutalmente derrotada en las elecciones de 1979 y especialmente de 1982.

2. Junto a esa moderación, el PCE impulsó la teoría de la causa común: PCE y PSOE deben colaborar para impedir el acceso de las derechas a las instituciones.

3. Fruto de esa idea anterior, se considera que, primero el PCE y luego IU, estamos en esta mundo para oxigenar la política y para hacer girar al PSOE a la izquierda.

Es esta la concepción que se respira en el argumentario de neopirate: IU solo puede hacer política a través del PSOE, somos un complemento, un pepito grillo de la socialdemocracia, la mala conciencia frente a un partido hegemónico que tiene tendencia a realizar políticas de derechas.

No, ni mucho menos yo puedo defender esta idea. IU es una organización que se debe a un programa y que tiene un modelo de sociedad, por lo tanto su actitud en las instituciones y en la calle debe ser la de poner en pie dicho programa y dicho modelo. ¿Cúal era el programa original?

1. Una sociedad para el pleno empleo digno y de calidad.

2. Una sociedad para la paz, no a la OTAN

3. Una sociedad democrática.

Y junto a estos tres principios declarados en 1986, añadiríamos la defensa de la austeridad, del ecologismo, de las políticas de género…

IU debe aspirar a gobernar, y también a influir en la sociedad más allá de las instituciones. El programa anticapitalista se discute y se pone en práctica desde asociaciones, colectivos, asambleas de base… Es la idea de IU como movimiento político y social.

Durante estos años ha dominado la concepción interna de IU como subalterna al PSOE. Ya triunfó esta tesis con el pacto preelectoral Frutos – Almunia, que por cierto, sigue defendiéndose en lo interno como necesario.

IU ha influido en políticas actuales del gobierno de Zapatero, es cierto, y debe hacerlo. Y yo soy el primero en decir que no estamos aquí para permitir que el PP gobierne. Pero tampoco para avalar políticas de derechas que haga el Partido Socialista. Y he aquí el nudo gordiano: pensar que las políticas de derechas solo son patrimonio del PP. No, no. Ni mucho menos. En nombre de la izquierda se han aprobado tantas barbaridades que casi se vacía de contenido esa misma expresión de “izquierda”.

Las “políticas sociales”, amigo neopirate, son aquellas que persiguen extender un sistema de bienestar social entre los ciudadanos y que tienen como consecuencia un giro en la correlación de fuerzas “capital/trabajo” en beneficio del último.

Oh sí. El PSOE ha puesto en marcha políticas sociales – Ley de Depedencia y Ley de Igualdad – pero también ha dado cobertura a planteamientos neoliberales y en lo sustancial no ha contribuido a desequilibrar la correlación de fuerzas capital/trabajo que en los últimos 20 años beneficia fundamentalmente al capital. El simple hecho de que durante esta legislatura los beneficios empresariales – es decir, la plusvalía que enriquece las cuentas de los grandes ejecutivos - se hayan triplicado es un buen indicio de por donde van las cosas.  Pero veámoslo más detenidamente:

- La propia Ley de Dependencia bascula entre la iniciativa pública – para la cual sigue sin haber fondos económicos – y la iniciativa privada´. Esta última es la que se está primando.

- Al principio de la legislatura Zapatero, en ante el círculo de empresarios, manifestó que no tenía intención de modificar la Jornada laboral y que creía que en España “se trabaja poco” (se refería a que la jornada laboral debería aumentar en horas).

- Ha realizado una de las reformas fiscales más lesivas para la concepción social del Estado, primando a los grandes propietarios y fortunas del país. Hoy recaudamos menos – por ejemplo para poner en marcha la iniciativa pública de la Ley de Dependencia (más hospitales, geriátricos, etc) no porque haya menos dinero en circulación, sino porque las grandes fortunas se ahorran más ante el fisco.

- Es cierto que ha aumentado el número de contratos estables (no fijos, que ya no existen desde la reforma laboral de 1994), pero también lo es que no suponen el 10% de las nuevas contrataciones y, sobre todo, que eso fue posible gracias a una reforma del mercado de trabajo que volvía a abaratar – aún más – el despido improcedente. Llegará un día en que se planteé abiertamente el despido gratuito, y entonces todos los contratos serán estables.

- Y no es menos cierto que en los últimos quince años, empezando por los gobiernos del PP, el acceso a la vivienda se ha incrementado hasta cotas insostenibles y que los salarios más bajos no han aumentado.

- Por cierto, ¿sabes (ya que prefieres el tuteo) que junto al aumento del salario mínimo establecieron sin embargo una cosa que se llama IPREM? ¿Y qué es eso? Antes, las cantidades mínimas en pensiones, viudedad, etc se establecía en función del Salario Mínimo (el 40%, el 60% etc del SMI). Ya no. Se establece un IPREM que marca esas cantidades mínimas: el SMI actual está en 600 euros mensuales. El IPREM que rige para las pensiones y demás ayudas, en 540 euros. El antiguo SMI.

Y hablando de vivienda: es curioso como durante toda la campaña electoral un tema crucial como la corrupción urbanística ha desaparecido del mapa. PP y PSOE tienen manchadas sus manos, por eso no quieren ni oir hablar del pacto anticorrupción propuesto por IU.

En cuanto al acceso a la vivienda, está claro que las pretendidas ayudas (limitadas a los jóvenes menores de 30 años, como si los demás no alquilaran) no palían la situación. Ello solo es posible mediante una reforma estructural de la ley del suelo y de la propia concepción de la propiedad.

Y desde luego no olvidemos el reglamento de extranjería, ampliamente criticado por la asociaciones de solidaridad, el envío de tropas a Líbano y Afganistán, el mantenimiento de los acuerdos inconstitucionales Iglesia / Estado, el tráfico de armas (España es uno de los países productores de bombas de racimo), el apoyo a las políticas antisaharahuis de Mohamed V, la dependencia de la política exterior estadounidense…

El gobierno de ZP en la anterior legislatura ha tenido dos momentos: el de un giro a la izquierda, hasta la mitad de la legislatura, y el de un giro a la derecha con el apoyo de los partidos nacionalistas conservadores. Con ellos quiere gobernar en la presente legislatura.

Pues sí, esa es mi respuesta a la pregunta: votos para hacer políticas de izquierdas, un programa anticapitalista y coherente y derrotar las políticas de derechas… las haga quien las haga.

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Razones para una esperanza colectiva

Marzo 27, 2008 · Dejar un comentario

Manuel Monereo 

1.- Creo que era Ulrich Beck, cito de memoria, quien decía que existían ideas-zombi que se repetían continuamente aunque apenas reflejasen ya alguna realidad social o simbólica, convirtiéndose muchas veces en un obstáculo insuperable para avanzar en un debate de ideas en serio. Esto tiene que ver con las cosas que ha venido diciendo el actual grupo dirigente de IU a la hora de analizar y valorar los resultados de las elecciones generales del 9 de marzo. Son las ideas-zombi, machaconamente repetidas, al menos, desde el 2.004, que hacen referencia a situaciones excepcionales, a la apoteosis bipartidista y a un sistema electoral sustancialmente injusto.

El asunto está empezando ya a ser preocupante y estamos pasando de ideas-zombi a zombis sin ideas que dejan a la militancia perpleja y pueden conducir, si no se remedia pronto, a que a la decepción le suceda la desmoralización y, mas allá, el abandono de un proyecto que, en sus contenidos sustanciales, sigue siendo viable y necesario, no para los aparatos o las direcciones, sino para miles de hombres y mujeres que confían en que otro mundo sea posible y en que hay que organizarse y luchar para conseguirlo.

Lo primero que habría que señalar es que bipartidismo y sistema electoral fomentador del bipartidismo ha existido desde el comienzo de la ya no tan joven democracia española; es más, pocos recuerdan ahora que lo sustancial de la vigente Ley Electoral estaba ya en el espíritu y la letra de la ley de la Reforma Política aprobada por las cortes franquistas. Produce sonrojo que, con lo que ha llovido, Santiago Carrillo siga defendiendo bobaliconamente una transición que en su frontispicio estratégico tenía como objetivo reducir a la mínima expresión la indudable fuerza del Partido Comunista de España. Antes y ahora lo fundamental del bipartidismo es organizar un sistema político que no cuestione los poderes realmente existentes.

Por lo tanto, bipartidismo hubo con el PCE, con IU, con cuatro diputados, con veintiuno, con tres o con dos. El problema, antes y ahora, es el mismo: como combatirlo y para qué. Llamazares, en 2.004, emprendió una determinada estrategia que significó una ruptura nítida con la etapa anterior. Ahora hay que evaluar sus consecuencias organizativas, políticas y electorales. La posición mayoritaria de IU fue asociarse a la victoria electoral del Partido Socialista y, desde ella, condicionarla hacia su izquierda, esperando que una parte del electorado común premiase a IU, consolidándola como la izquierda reconocida y reconocible del PSOE.

El gobierno de Zapatero ha tenido algunos fracasos notables en esta legislatura, no ha hecho una política de izquierdas y no ha tenido, ni en la calle ni en el Parlamento, una oposición desde la izquierda. Las alianzas políticas nunca han sido solo una cuestión de ideas o de programas, sino de fuerzas organizadas. Pensar que con tres diputados se podría condicionar por la izquierda al gobierno Zapatero, era una ilusión y, lo que fue más grave, reducir la política de IU a pactos parlamentarios y a la presencia, más o menos permanente en los medios de comunicación. Esta estrategia terminó siendo suicida, ya que la única posibilidad real de influir era reactivar la base organizativa y electoral y promover el conflicto social. Institucionalizarse y burocratizarse con tan menguada fuerza parlamentaria, por mucho respaldo mediático que se haya tenido, terminó por dividir a la propia organización y por generar una pérdida de identidad con apreciables consecuencias en la militancia de IU.

Constatar la división interna de IU y la pérdida de referentes morales e ideales de su base social no requiere una gran sagacidad. Eso sí, se puede agravar haciendo anticomunismo y obteniendo el premio de unos medios de comunicación, siempre dispuestos a privilegiar renovaciones que se aparten del “fundamentalismo” del “programa, programa, programa”, lucha contra el neoliberalismo y demás “excentricidades” como situar en el centro de una política realmente de izquierdas la diferencia entre alternancia y alternativa. Se dijo y se dice que lo importante era hacer política. Por eso se apostó por apoyar a Zapatero, contraponer en abstracto derecha e izquierda y señalar al enemigo interno como el problema real. Esta concepción de la política es la que ha dado estos resultados.

2. La campaña no ha hecho otra cosa que señalar hasta la exageración las consecuencias de estos cuatro años de alianza estratégica con el gobierno del PSOE. No ayudó mucho que la precampaña fuese iniciada con la depuración, más simbólica que real, de conocidos opositores a la política del coordinador general. El “puñetazo en la mesa” de Llamazares tenía un doble objetivo: dar una señal de que estaba dispuesto a eliminar los obstáculos que impedían realizar el cambio de naturaleza de IU y, que en la nueva etapa se iba a exigir una fuerte disciplina y un grupo parlamentario claramente alineado con el coordinador general ya que se pensaba en una alianza de gobierno con Zapatero.

Era coherente pues, que desde el actual grupo dirigente de IU, la batalla contra la Federación Valenciana cobrase especial virulencia ya que el diputado valenciano era casi seguro y habría que conseguir, costase lo que costase, que fuese próximo al coordinador general. El resultado es conocido: ruptura de la Federación y la presentación de una candidatura alternativa a IU encabezada por la persona que representaba la política del coordinador general. Que en estas condiciones se perdiese el diputado era previsible.

No merece la pena hablar mucho de la campaña y de su estrategia. Sería un ejercicio inútil. Los fallos han sido tan evidentes, que creo que casi nadie la defenderá a estas alturas. Dos notas sí que merecen la pena tomarlas en cuenta. La primera, que el coordinador general se pasó casi toda la campaña criticando duramente al Partido Socialista y reclamando ministerios, para los que dio nombres, en un futuro gobierno de coalición con el PSOE. La segunda es que la campaña de IU, personalizada en su coordinador general, demostró el mismo error de percepción electoral y social de su estrategia política. Que votantes y simpatizantes del PSOE, así como los medios de comunicación próximos a él valoraran tan positivamente a Llamazares se justificaba porque lo sentían suyo, parte de su propia estrategia. De ahí a votar IU no había un paso sino un abismo. Lo peor de “súper Gaspi” no fue, obviamente lo de la quema de las fotos de la familia real, fue el pedir disculpas y retirarla.

3.- Seguimos donde estábamos en el 2.004, simplemente hemos perdido 4 años y muchas cosas en el camino. Lo más grave ha sido la pérdida de identidad y la disolución moral del proyecto. La derrota electoral del 2.004 indicaba atronadoramente que IU vivía una etapa de excepción. Las Casandras se vieron sometidas al destino que los dioses le asignaron: llevar razón y que nadie se lo reconociese, o muy pocos al menos. Se prefirió el atajo, la maniobra politicista y el buen sentido de los realistas de asociarse a los poderes realmente existentes. El estado de excepción se ha convertido en permanente y el proyecto de IU, en su actual formato, se ha agotado. Se podrá opinar si el vaso está medio lleno o medio vacío. Eso se pudo hacer con alguna credibilidad, en el 2.000 y en el 2.004; hoy es una estrategia zombi: no refleja realidad social, no refleja realidad organizativa y nos condena a una decadencia cada vez más acentuada.

Hacen falta ideas y propuestas. Anudar bien tradición y proyecto alternativo, señalar las continuidades y precisar mucho las discontinuidades. Como siempre, las salidas ya están en la realidad, se viven en la sociedad y en la propia militancia. Sabiendo que no hay atajos y que hay que reconstruir social, política y programáticamente el proyecto. El objetivo, parece claro: una fuerza política republicana, federalista y anticapitalista, con voluntad socialista. Por abajo, en medio y en lo alto, esta opinión es mayoritaria y lo será más si la dirección actual crea las condiciones para que haya realmente un debate democrático en el que todas y todos participen.

La peor tentación, y la que nos llevaría al fracaso seguro, sería un arreglo por arriba que maquille resultados y propuestas propiciando un reparto del poco poder que va existiendo en la organización. En nuestras actuales circunstancias, la lampedusiana propuesta de cambiar todo para que todo siga igual, no es otra cosa que decir “adelante y sin miedo” cuando estamos ante el precipicio. Sin la participación activa de todos y cada uno de los afiliados y afiliadas, sin recuperar el sentido y el orgullo de la pertenencia, la izquierda alternativa de este país no se recuperará y terminaremos frustrando unas esperanzas ya muy disminuidas.

Por lo tanto, a mi juicio es necesario:

1º) Ir a una Asamblea de Izquierda Unida con tiempo suficiente, no antes del mes de octubre próximo, que abra un proceso instituyente en el que los hombre y mujeres de IU estén dispuestos a participar activamente con otras personas y colectivos para construir una fuerza de la izquierda alternativa. Instituyente significa, al menos, que los hombres y mujeres de IU se autogobiernen, definan las reglas del juego, expliciten un programa, señalen los elementos básicos de una estrategia y digan como quieren trabajar en la sociedad y cuales serán sus relaciones con las instituciones.

2º) La comisión plural de la que se habla tiene que ser la dirección ejecutiva del proceso, dependiendo de la Presidencia y del Consejo. Lo fundamental es que en la próxima asamblea de IU se aprueben unas tesis políticas claras que fundamenten el proceso instituyente y que definan, tras una evaluación política y financiera rigurosa, el marco político organizativo del próximo periodo.

3º) Claridad en las reglas que definen mayoría y minorías y las legitimen democráticamente; sin esto será muy difícil recuperar los consensos básicos y la confianza a todos los niveles. Me refiero a que en IU prevalezcan la democracia y el Estado de Derecho. Eso requiere censos claros y verificables, elecciones con garantías y dotarnos de métodos de trabajo que propicien la unidad y la participación. A estas alturas todos sabemos como se puede y se debe de organizar nuestra vida política interna.

Julio Anguita nos enseñó algo precioso que hemos ido perdiendo en estos años: la dignidad. Somos una fuerza que tenemos un punto de vista “de parte”, nuestra referencia son los de abajo, las clases trabajadoras y nuestros enemigos son los poderosos, los que explotan, discriminan y dominan. Es lo que un viejo filósofo nos legó unos días antes de su suicidio para no caer en manos de la Gestapo: ver la historia desde los vencidos y luchar siempre contra este mundo duro y terrible sabiendo que la liberación es una tarea colectiva que exige un fuerte compromiso político-moral.

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Gobierno destinará Bs. 5,56 billones para misiones sociales en el 2008

Diciembre 25, 2007 · Dejar un comentario

25-12-2007

YVKE Mundial

La información la dio a conocer el superintendente, Trino Alcides Díaz quien además agregó el círculo virtuoso que se forma a partir del crecimiento económico, se ve reflejado en la caída de los niveles de desempleo, con 7,2% de desocupación hasta octubre de este año.

El Gobierno Nacional, a través de sus ministerios adscritos, destinará el año venidero 5,56 billones de bolívares a las misiones sociales, de acuerdo con el último informe presentado por el superintendente de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban), Trino Alcides Díaz.

En efecto, el titular de este organismo regulador bancario, señaló que las misiones sociales se traducen en la oportunidad para erradicar la pobreza.

De acuerdo con el presupuesto del año 2008 para las misiones, realizado por el Ministerio del Poder Popular para las Finanzas (MF), entre todas las misiones, es decir, Barrio Adentro, Milagros, Robinson, Ribas, Sucre, Mercal, Identidad, Negra Hipólita y Ché Guevara le corresponde un total de 5,56 billones de bolívares.

Los montos asignados a estas misiones sociales fueron: en el 2006 se les otorgó un total de 1,87 billones de bolívares, mientras que para el 2007 fue de 4,51 billones de bolívares. Bajo la óptica del superintendente bancario, dichas misiones han contribuido a que el desempleo mantenga una tendencia a la baja.

De hecho, sostiene que el círculo virtuoso que se forma a partir del crecimiento económico, se ve reflejado en la caída de los niveles de desempleo, con 7,2% de desocupación hasta octubre de este año.

La ocupación se ubica en 11,8 millones de personas, lo cual refleja un aumento a 92,8% producto de la incorporación de 436 mil 121 trabajadores entre octubre de 2006 y el mismo lapso del corriente año.

Asimismo, Díaz enfatizó que el éxito de las misiones sociales apuntalan a una evolución del índice de desarrollo humano, en el cual existe un incremento de la esperanza de vida, la cual en el 2005 era de 73,4 años, en 1998 era de 72,8 años.

El incremento de la escolaridad, al pasar de 60,12% en 1988 a 75% en el 2005, mediante el fortalecimiento e incremento de las escuelas bolivarianas y la Misión Robinson.

De hecho, el país fue declarado territorio libre de analfabetismo, al tiempo que ha visto un aumento de la paridad del poder adquisitivo, al pasar de 2 mil 647 dólares en 1998 a 4 mil 102 dólares en el 2005.

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Rebajas fiscales a gogó

Diciembre 15, 2007 · Dejar un comentario

JUAN FRANCISCO MARTÍN SECO

14 de Diciembre del 2007

El peor mal que hoy aflige a la política –política en sentido amplio– es su hipocresía. Casi nadie se cree lo que dice y todos, absolutamente todos, sean cuales sean sus intereses e ideología, disfrazan su discurso de altruista y filántropo. En este “todos” no se encuentran solos los políticos en sentido estricto, los profesionales de la política, sino cualquiera que desde distintas plataformas pretenda indicar las normas y principios sobre los que se debe asentar la sociedad.

Que haya personas, partidos, asociaciones o gobiernos que aboguen por la reducción de impuestos no tiene nada de extraño, lo insultante es que pretendan convencernos de que esa medida beneficia a todos los ciudadanos o que puede realizarse sin coste alguno. Nada tiene de sorprendente que el Partido Popular propugne rebajas fiscales, otra cosa es que también lo haga el partido socialista y que encima intente persuadirnos de que es una postura progresista.

Con la imposición se produce un cierto espejismo social; se considera que las bajadas de tributos son gratuitas. A nadie ciertamente le complace pagar impuestos, pero estos, al igual que los gastos públicos, no pueden juzgarse aisladamente abstrayendo de las otras partidas presupuestarias.

Cuando en época electoral un partido promete determinados gastos sociales, inmediatamente se le exige que calcule su coste y que diga de qué manera piensa financiarlo, bien mediante la reducción de otros gastos, bien mediante el aumento de impuestos, bien a través de incrementar el déficit público. Tal demanda parece lógica y consistente. No se entiende, sin embargo, que no se plantee la misma pregunta cuando se trata de rebajar impuestos. También entonces habría que cuestionarse cómo se va a financiar la rebaja prometida. A qué gastos se va a renunciar o qué otros gravámenes piensan elevarse, o si más bien se va a permitir que se incremente el déficit público. En realidad, el tema podría plantearse de otro modo: ¿a qué destinos alternativos podrían orientarse los recursos empleados en la rebaja impositiva? Es lo que los economistas solemos llamar coste de oportunidad.

El Partido Popular va a proponer en su programa electoral otra rebaja impositiva. La propuesta es aún tan ambigua e indefinida que resulta imposible su análisis. No obstante, lo que desde ahora se puede calificar de inadmisible es esa pretensión de negar lo evidente: el que la recaudación será menor. Es un latiguillo usado con profusión ya en las anteriores reformas. Con tal finalidad se barajan dos pseudoargumentos, el de la reactivación de la economía y el de la disminución del fraude.

Se acepta como axioma que la reducción de los impuestos producirá una reactivación económica que a su vez incrementará la recaudación (curva de Laffer). Y es que tratándose de impuestos, los neoliberales se vuelven todos keynesianos, pero keynesianos chapuzas e incoherentes. Según Keynes, para practicar una política expansiva no es suficiente reducir los impuestos o incrementar los gastos. Se precisa, además, que tales medidas no se compensen con otras de signo contrario, lo que implica incrementar el déficit público y que su financiación se lleve a cabo mediante la ampliación de la masa monetaria. Siempre que exista capacidad económica ociosa, tal política no tiene por qué traducirse en una mayor inflación, sino en crecimiento económico y en creación de empleo.

Se puede estar o no de acuerdo con estos planteamientos, pero lo que no parece de recibo es cercenarlos y asumir exclusivamente una parte –la que nos interesa–, porque lo único que se consigue con ello es acabar defendiendo posiciones absurdas. La razón del error se encuentra en no considerar el coste de oportunidad de reducir los tributos, como si los recursos orientados a tal fin descendiesen del cielo. Porque si no se quiere aumentar el déficit público, es evidente que los fondos destinados a la rebaja impositiva no pueden asignarse a otras finalidades como pensiones, desempleo, obra pública, etcétera, con lo que el efecto expansivo o contractivo dependerá tan solo de cuál sea la mayor o menor virtualidad de estas partidas a la hora de expandir la actividad económica. No parece que el recorte de impuestos a los empresarios y a las clases altas sea la medida que disfrute de ventaja en esta comparación, tanto más cuando se supone que evitar o no la recesión va a depender del comportamiento del consumo. Habría que preguntarles por qué no proponen estimular la actividad económica incrementando la cobertura y cuantía del seguro de desempleo, aumentando el importe de las pensiones públicas, dedicando más dinero a la sanidad o realizando más obra pública.

En cuanto a la explicación de que se reduce el fraude, resulta bastante ridícula y difícil de creer. Mientras el nivel de los impuestos sea considerable, y no puede ser de otra forma en una sociedad moderna, siempre existirá incentivo para defraudar y se defraudará si la conciencia fiscal de la sociedad y la administración tributaria no lo impiden. El argumento sería similar al de propugnar la abolición del Código Penal con el fin de acabar con la delincuencia.

Por supuesto que en ese tartufismo político y económico nadie confesará que la finalidad de rebajar los impuestos es favorecer a los colectivos de ingresos elevados. Todos asegurarán que quieren beneficiar a las clases bajas y medias, pero lo cierto es que los impuestos que se reducen o se pretenden eliminar son los progresivos y los que afectan a las rentas de capital y a los empresarios: IRPF, impuesto de sociedades, de patrimonio, de sucesiones. Es significativo que todas estas reformas conciten el aplauso de las fuerzas económicas y empresariales. Hay que ver cuántos benefactores de los pobres existen.

Juan Francisco Martín Seco es economista

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¿Qué significan para la ciudadanía las rebajas de impuestos?

Diciembre 12, 2007 · Dejar un comentario

Comunicado ATTAC España


ATTAC informa a los ciudadanos y ciudadanas que, contrariamente a lo que actualmente nos están trasmitiendo los líderes políticos del Gobierno de nuestro país y de la Oposición de derechas y centro-derecha, las rebajas sistemáticas de impuestos sobre las rentas, los beneficios de las empresas y las transmisiones patrimoniales, así como la pretendida abolición del impuesto sobre el patrimonio, no constituyen un beneficio para la ciudadanía, sino que en realidad implican un claro retroceso en la garantía de prestación de servicios públicos esenciales y de las infraestructuras públicas de las que nos beneficiamos todas y todos.

Si el Estado no dispone de ingresos suficientes no puede proveer y garantizar a los ciudadanos/as unos servicios públicos de calidad (educativos, sanitarios, pensiones, servicios sociales, redes viarias, transportes colectivos, de promoción cultural, o suministros). El deterioro de los servicios públicos, que lleva a su descrédito ante la ciudadanía, es el principal argumento que emplean en la actualidad muchos gobiernos para privatizar servicios esenciales, basándose en la falsa creencia, como a largo plazo se viene demostrando, de que la gestión privada es más eficaz.

Los ingresos fiscales son la base fundamental de los presupuestos públicos y constituyen una fuente de riqueza necesaria para el desarrollo de lo común, de lo colectivo y de los derechos sociales, para la cohesión social, el Estado de Derecho y el progreso económico y social. Así lo han entendido durante muchos años en Europa gobiernos de países con una mayor presión fiscal que España: la media de la presión fiscal en la Europa de los 15 es 5 puntos superior a la de España. Además estos mismos países conceden en sus presupuestos gran importancia al gasto social: la media del gasto social en estos países es 6 puntos superior a la española, y así han podido desarrollar políticas de bienestar más satisfactorias.

Pero el Gobierno español quiere hacer creer a la ciudadanía que su política presupuestaria está generando tal superávit que es posible abordar la supresión de los impuestos sobre el Patrimonio y Sucesiones, rebajas en los topes de IRPF y la reducción gradual del impuesto de sociedades, sin que ello implique la reducción del gasto público y el deterioro en los servicios públicos.

Sin embargo, la realidad es bien distinta. Bajo la presión de los centros del poder económico, que quieren que todo lo colectivo se mercantilice y pase a ser negocio, España sigue la pauta que el neoliberalismo está imponiendo en todo el planeta: una reducción progresiva de los impuestos directos y una tendencia, cada vez mayor, a ir descargando de responsabilidades y de gasto público al Estado en favor de la iniciativa privada para la prestación de Servicios Públicos.

ATTAC ha expresado en anteriores comunicados su rechazo a leyes tributarias concretas de carácter regresivo del actual Gobierno y de gobiernos anteriores que suponían una disminución de los impuestos directos a las plusvalías de las empresas y a los beneficios del capital, al mismo tiempo que tendían a cargar el peso contributivo sobre los impuestos indirectos al consumo y sobre las rentas del trabajo y esto en una situación en donde año tras año las rentas del trabajo disminuyen, en relación al PIB, y las del capital aumentan.

Añadimos a esto que la mera existencia de los llamados Paraísos Fiscales crea una competencia fiscal a la baja entre los diversos países. Al tener estos Paraísos Fiscales una fiscalidad nula hacia los capitales foráneos y un régimen de opacidad, atraen todo tipo de capitales legales ilegales y delictivos. Esto ayuda a crear una competencia impositiva y a que todos los países rebajen sus impuestos.

ATTAC viene denunciando reiteradamente las múltiples formas de que se sirven las multinacionales, grandes empresas y grandes fortunas para efectuar evasión y fraude fiscal a través de sociedades pantalla y cuentas opacas abiertas en filiales bancarias de Bancos Españoles y extranjeros en Paraísos Fiscales. Y por ello insiste a los diversos Gobiernos para que no se reconozcan jurídicamente a estas sociedades y filiales establecidas en dichos centros offshore, sin que hasta el momento ningún gobierno democráticamente constituido haya actuado lo más mínimo contra esta realidad delictiva que socava nuestro sistema tributario y nuestra democracia.

Ante esta preocupante situación denunciamos la actitud del Gobierno del Estado Español y consideramos necesario que de una vez se informe verazmente a la ciudadanía y que se promuevan acciones políticas para que se desarrolle una cultura sobre la necesidad de los impuestos en lo que respecta al bienestar y la garantía de los derechos básicos de ciudadanía y que persiga la evasión, fraude fiscal y lavado de dinero negro a través de los Paraísos Fiscales. ¡Bajar los impuestos es socialmente reaccionario!

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política o Política

Diciembre 11, 2007 · Dejar un comentario

Victor Casco

Comenta Grego, con motivo de los desayunos, el caso ocurrido con EUIA en su localidad, añadiendo que en todo caso hace ya tiempo que no habla del tema por puro aburrimiento. Debo decir que a mí me pasa lo mismo ante algunas situaciones que se viven en la dirección federal de Izquierda Unida y la dirección federal del Partido Comunista de España.

Una vez dijo Julio Anguita en una comida, y yo fuí testigo privilegiado, que el estaría en IU para ser el último en salir y apagar la luz.
Como públicamente ya ha trascendido esa frase, me permito escribirla en mi blog. Yo soy y seré un militante leal de Izquierda Unida, aunque solo sea porque haya sido su Coordinador General, concejal y dirigente durante muchos años en Extremadura, colaboraré en las elecciones y seguiré luchando. Los cientos de militantes de base y cargos medios que he conocido aquí y en todas partes, su apego, su esfuerzo, su trabajo diario lo merecen. Pero tengo un límite, y los debates que se viven “arriba”, protagonizados por dirigentes que solo se acuerdan de los afiliados a la hora de convocar congresos, cada día me aburren más. Ya he dicho más de una vez que nos merecemos una dirección, en IU y en el PCE, que afronte de una vez su marcha, y que con generosidad ceda el paso a quienes representan a una nueva generación, la traicionada en los Pactos de la Moncloa, la precaria, la jodida, esa misma generación que “ellos” jamás podrán representar.

Cuando participaba en la Presidencia Federal de IU y en el Comité Ejecutivo Federal del PCE solía pedir que se distinguiera entre “hacer Política” con mayúsculas, la Política nacida de la Revolución Francesa, la Política que intenta ser un proyecto emancipatorio, de la “política” con minúsculas que solo interesa a los medios de comunicación. A veces me sorprendía ante el escaso interés que destacados miembros del PCE y de IU tenían por los movimientos sociales, por las manifestaciones ciudadanas y por los intentos de organización de los de abajo. Recuerdo haber ido a dos manifestaciones por la vivienda en Madrid, en la Puerta del Sol, coincidentes con una reunión de las nuestras, y no ver allí a ningún dirigente destacado, ni del comunismo de la resistencia, ni de la izquierda útil, y es que muchos consideran más interesante lanzar soflamas desde el púlpito a la audiencia de la misa que arremangarse y ponerse manos a las obras. Ví, eso sí, a las juventudes, a gentes del área joven, a concejales nuevos…

He tenido y estoy recuperando en estos momentos una vida social intensa, pues la Política se puede ejercer más allá de las instituciones y de las reuniones. Incluso siendo Coordinador General intenté mantener algunos de estos compromisos, especialmente con Unidad Cívica por la República, asistiendo a sus asambleas, actos y dando conferencias. Sería util – junto al ejercicio de la austeridad – que se exigiera a los dirigentes políticos un cierto compromiso social, aunque sobre esto escribió y sobre todo practicó mucho Che Guevara. Conviene releerlo.

Una vez conocí en mi querida IU de Extremadura a una muchacha que jamás participó en nada hacia fuera y que siempre estaba en todos los tinglados, reuniones oficiales y reuniones de conspiración. Al cabo de unos años se la promocionaba para todos los cargos. Ese es el otro inconveniente: pesa más, a la hora del reparto, no haberte perdido ninguna reunión que trabajar extensamente hacia fuera.

Supongo que con el tiempo nos libraremos de los alcaraz y de los mendi de turno. Tan seguro estoy de ello, que el fracaso de la opción renovadora en nuestra última asamblea federal solo fue un paso atrás para tomar impulso. Y es que soy optimista por naturaleza. Y en todo caso, aunque yo esté hasta que tengamos que apagar la luz si es necesario, para lo que no estoy es para seguir perdiendo el tiempo… y hay reuniones que asesinan con alevosía el tiempo.

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