Mi otra “La escarpada subida”

IX Asamblea Federal de Izquierda Unida. UN BALANCE CRÍTICO

Diciembre 2, 2008 · Dejar un comentario

Alberto Arregui, Jordi Escuer y Jorge Martínez.
(Delegados en la IX Asamblea Federal, de la federación de Madrid)
27 de noviembre de 2008

La celebración de la IX Asamblea Federal cierra una primera etapa en el intento de refundación de IU, para una recuperación plena de la democracia interna y un claro giro a la izquierda en su política como fuerza anticapitalista. Sabíamos de antemano que ese cambio no va a ser fácil de llevar a cabo, y lo hemos podido comprobar tanto en la Asamblea como en los meses previos. ¿Alguien podría sorprenderse de ello? Hace unos meses no podíamos estar seguros ni siquiera de si íbamos a llegar a su celebración, ni si IU sobreviviría tras ella. Pero este proceso también ha mostrado, y es lo más importante, que IU cuenta con muchos militantes dispuestos a pelear por esa transformación.

Somos conscientes de que el estado de salud de nuestra organización no es bueno pero quienes se han apresurado a enterrarla, siguiendo la estela de otros, y a abandonar la lucha por su transformación, se han equivocado. Todos los argumentos que se nos dan para firmar el acta de defunción de IU hubieran valido hace años, ¿qué ha variado? ¿La necesidad de dar una respuesta a la crisis económica? Pero eso no es un argumento para renunciar a pelear por cambiar IU. Paradójicamente, La crisis del capitalismo está volviendo a dar una nueva oportunidad a IU, y ya está teniendo consecuencias en ella, pues ha marcado el desarrollo de la propia Asamblea, y va a hacer cada vez más difíciles las políticas conciliadoras con el sistema.

¿Que ya no queda militancia? Precisamente lo que ha demostrado este proceso es que, a pesar de años de retrocesos, todavía seguimos en IU muchos militantes que estamos convencidos de la necesidad de una IU democrática y anticapitalista, socialista, pero necesitamos dotarnos de un plan común capaz de alcanzar esa meta. Y lo primero es tener confianza en esas ideas y ser capaces de hacer autocrítica de nuestra propia labor. Hay motivos para el optimismo, pero sólo si somos capaces de ver la realidad tal cual es, no como quisiéramos.

Refundar IU para ponerla en consonancia de las tareas históricas que se avecinan no es una tarea sencilla, pero es posible y necesaria. Nuestra organización no es patrimonio de sus dirigentes sino del movimiento obrero, a pesar de las erróneas políticas desarrolladas durante años por muchos de ellos, IU sigue siendo la más importante expresión política organizada de aquel sector del movimiento obrero que aspira a una transformación socialista de la sociedad.

En la I Asamblea de militantes y simpatizantes de IU, celebrada el 13 de abril de este año, concluimos que la situación era tan grave que no podíamos dejar en manos de los dirigentes, que nos habían llevado al desastre, la solución del problema. Dejamos claro que nuestro objetivo era recuperar el proyecto socialista y republicano, que quienes nos habían llevado a esta situación debían pasar a segunda fila en un claro proceso de renovación, y que no íbamos a ir a pactar cuotas de poder, sino a promover el debate político.

Teníamos muy presente que, si no conseguíamos ganar la Asamblea Federal para abrir un proceso en esas líneas, al menos debíamos crear un referente dentro de IU que lo defendiera consecuentemente. Es necesario hacer balance de todo lo sucedido a fin de sacar la conclusiones necesarias para continuar la labor que nos habíamos propuesto.

Se ha demostrado la necesidad que siente la base de la organización de llevar a cabo un cambio profundo en el régimen interno, los métodos organizativos y políticas prácticas de IU. Un sentimiento mayoritario entre la militancia, a pesar de lo maltrecha que está, que hubiera tenido una mayoría aplastante en la Asamblea Federal si no llega a ser por las inaceptables manipulaciones de los censos. Aún así, la candidatura del documento “de los cien” fue la más votada y, junto con la 4ª y 5ª listas que también defendían una política a la izquierda y la necesidad de recuperar plena democracia interna, tuvimos mayoría frente a las candidaturas de quienes han dirigido la organización hasta ahora.

Sin embargo, muchos salimos desalentados de la Asamblea Federal. La razón fue tanto el desenlace del Consejo Político Federal, en el que se renunció a someter a votación la elección de Cayo Lara —a pesar de que teníamos mayoría para ganarla—, y el propio desarrollo de la Asamblea que se caracterizó por ser aquello que queríamos evitar, una reunión del “no debate”. En lugar de abordar abiertamente las causas de la profunda crisis de la organización, las agudas diferencias en el análisis de qué había pasado, todo aquello que explicábamos y proponíamos en nuestro documento y en las enmiendas —la mayoría de las cuales provenían también de quienes lo respaldábamos—, se presentó como una ceremonia de unidad artificial que eludió la discusión de los temas conflictivos con el fin de darle la razón a la máxima: “algo debe cambiar para que todo siga igual”.

El riesgo es que el único cambio sea salir de la Asamblea sin coordinador, por primera vez en la historia de IU, pero que todo lo demás siga igual. Para evitar que eso suceda, es menester seguir luchando por los objetivos que nos marcamos, aprendiendo de la experiencia, de nuestros aciertos pero, sobre todo, de nuestros errores, a fin de enmendarlos en la segunda vuelta que será el proceso de las asambleas de las distintas federaciones y de refundación de la organización hasta la X Asamblea Federal.

El documento de los “cien”

Nuestro mayor logro fue aglutinar un movimiento en torno a un documento político. El documento, llamado “de los cien”, es el que más apoyos ha suscitado, como se reconoció en la propia asamblea. A pesar de sus carencias y de que el procedimiento de elaboración no fue el idóneo, pues no dimos suficientes cauces efectivos para una participación colectiva desde las distintas federaciones y desde la base, frente a las otras propuestas destacó con diferencia. Primero, porque fue más participativa su elaboración y, segundo, porque analizaba y hacía propuestas en los temas centrales de la crisis de IU: La necesidad de levantar una alternativa por la izquierda al PSOE, de defender una política y una práctica consecuentemente anticapitalista y la necesidad de un régimen interno democrático.

En esos tres aspectos, está la base de la explicación de la crisis y qué proyecto de refundación defendemos. Tras nuestra propuesta, todos se apuntaban a refundar IU, pero es necesario explicar cuál es el contenido de dicha refundación.

Frente al documento “de los cien” sólo teníamos realmente el texto de “Por una IU abierta”, que defendía la política aplicada en la legislatura pasada y planteaba, más allá de declaraciones formales “socialistas”, una política de gestión del sistema. A pesar de su corresponsabilidad con la misma política, el texto de la llamada NII era simplemente una declaración convertida en documento a última hora como una herramienta en la negociación de una nueva dirección, un texto lleno de generalidades que no defendía ni lo que hacen ni lo que dicen sus autores en otros foros.

El rechazo que suscitaba el documento “Por una IU anticapitalista…” entre quienes hasta ahora habían ejercido la dirección efectiva de IU, y su escaso interés en un debate político, se plasmó en el Consejo Político Federal del 14 de junio, cuando rechazaron la votación de los tres documentos presentados. Luego criticaban la incapacidad de la Comisión Unitaria de elaborar un texto de consenso, algo imposible porque las diferencias son de calado, pero usaron su mayoría en ese CPF, no para garantizar una propuesta base sobre la que trabajar, sino para abrir la ceremonia de la confusión dejando el debate sin ella. Nunca fue un problema que hubiera tres documentos —siempre ha habido varios—, sino establecer tres textos base ¿cuál enmendamos?.

Tras hacer eso, ellos mismos se dedicaron a decir por activa y por pasiva que no había diferencias de fondo. Si eso es verdad, ¿por que no permitieron que nuestro documento fuera el texto base? Porque las hay.

La preparación de la Asamblea

Sin embargo, era de esperar que quienes han dirigido IU estos años pasados se empeñaran en seguir con los mismos hábitos. Por eso, tenemos que preguntarnos qué hemos hecho para enfrentarnos a esos métodos.

Uno de los primeros errores fue aceptar la famosa “comisión unitaria”, que era “una gestora integrada por los mismos que nos han traído hasta este desastre”, como dijimos en el primer encuentro de militantes de abril donde acordamos rechazarla. La dirección del proceso debía recaer en los órganos de IU y, en particular, en su Consejo Político Federal en el que, por cierto, teníamos mayoría suficiente para imponer unas normas democráticas de desarrollo. Nuestro documento contaba con 100 firmas de miembros del Consejo Político lo que, en la práctica, lo convertía en el documento más votado.

Tampoco se ha hecho lo suficiente para enfrentarse a la manipulación descarada de censos que se ha producido en las principales federaciones, que distorsionaban la representación de las bases. El caso de Madrid es paradigmático, aunque no el único, con un censo para el Federal con unos 10.000 afiliados y otro en la federación con 6.000, además de grandes irregularidades empezando por un número de natos en la fase regional de la asamblea federal, superior a lo que establecen los Estatutos, el 11% (75, de una asamblea con 720 delegados electos). No había que haber validado semejantes actuaciones, como se hizo en la última Presidencia federal, aprobando el reparto de delegados.

Pero nuestras principales equivocaciones se darán en los días previos a la Asamblea, empezando con el pacto de la Declaración de Rivas sobre la crisis económica.

La declaración de Rivas-Vacíamadrid

Nunca debió aceptarse ni el contenido de la propia declaración ni la sustitución del informe de gestión por ella. En cualquier caso, debíamos haber presentando una crítica a la gestión desde semanas antes. Un documento sobre la crisis —con cuya necesidad estaremos todos de acuerdo— no puede votarse al principio de la Asamblea, sino que debe ser el resultado del debate en la misma, habiéndolo conocido todos los delegados con tiempo para poder participar en la discusión. Sin embargo, se nos presenta sin posibilidad de debate y en sustitución del informe de gestión. Y con la aceptación de nuestros representantes en la Comisión Unitaria.

La declaración alterna frases que señalan que el dilema es “socialismo o barbarie” y que no hay solución en base al capitalismo, con otras que las contradicen: “Esta crisis es el resultado de una decisión política, económica, social y cultural, realizada en los años 80 del siglo pasado, liderada por la derecha mundial y acompañada de manera entusiasta por la mayoría de la socialdemocracia, que, con el reforzamiento de las posiciones llamadas neoliberales, defendieron el papel del mercado como único regulador de la economía” (Página 2). Ésta es la tesis de que el responsable último de la crisis es el neoliberalismo, cuando sólo es su cómplice, pues éste ha sido la ideología que mejor le ha venido al capitalismo para seguir aumentando sus ganancias a costa de los trabajadores y el medioambiente. La crisis es el producto natural del capitalismo, que siempre las ha sufrido, también cuando se aplicaban políticas económicas keynesianas. No se trata de que el mercado deje de ser el “único regulador de la economía”, como se desprende de la misma tesis, sino de que éste deje definitivamente de regularla. Mientras exista una economía de mercado, esté más o menos intervenida, existirá capitalismo —van unidos— y las desigualdades tenderán a crecer, proseguirá la degradación del medioambiente y habrá crisis. Eso es así porque este sistema se basa en explotar a los trabajadores y la naturaleza para acumular ganancias privadas, gracias a la propiedad privada de los medios de producción, por eso no es reformable, no hay un modelo “bueno” y uno “malo”.

En el documento “Por una IU Anticapitalista…” lo dejábamos claro cuando decíamos que “…el problema, se reconozca o no, es el capitalismo y las lógicas de sus procesos de acumulación y reproducción” (página 6) y explicábamos que “el capitalismo no es la única opción posible y su lógica está en la base de los problemas. Con la crisis económica son legión quienes se aprestan a lamentarse de la falta de controles de las finanzas, pero de poco sirve quejarse si aceptamos la propiedad privada de los grandes medios de producción como algo inmutable, pues las principales decisiones sobre los mismos se decidirán en el ámbito privado” (página 13).

No es una cuestión de sutilezas teóricas. El planteamiento de la declaración conduce a propuestas en consonancia con él: “Los organismos económicos internacionales (el FMI, el Banco Mundial y otras Instituciones Financieras Multilaterales) deben ser radicalmente reformados para evitar la supremacía que en los mismos tienen Estados Unidos y otros países de la OCDE y puestos bajo la dependencia de las Naciones Unidas. La Organización Mundial del Comercio debe ser, así mismo, profundamente transformada, de forma que el criterio de la negociaciones que se desarrollan en su seno sea el del desarrollo sostenible de todos los pueblos y la colaboración, y no el de una supuesta libre competencia que ha tenido como consecuencia el aumento de la pobreza en el mundo” (página 8). Reformar el FMI, el Banco Mundial y la OMC es tan inviable como pretender hacerlo con la OTAN, o con el propio capitalismo. Semejante propuesta es una utopía estéril e irreconciliable con una política socialista. Son sus instituciones, adaptadas a sus necesidades, cualquier cambio en ellas sólo irá en la línea de preservarlo mejor, nunca en la de un cambio socialista de la economía.

Nosotros no abogamos por una “intervención al mercado” (sic), como dice la declaración (página 5), sino por poner fin a la “economía de mercado”. En nuestro documento explicábamos que “la piedra angular de la política económica que propone IU es la intervención y planificación de los recursos en función de las necesidades sociales y eso sólo es posible mediante el desarrollo de un sector público amplio y controlado democráticamente” (página 13). Y lo concretábamos más adelante con la “defensa de los servicios públicos de la educación, salud y transporte… y por la nacionalización de los servicios públicos privatizados y de los sectores estratégicos, banca, energía, agua, etcétera (página 16)”. ¡También la propia declaración trata de plantear lo mismo, en abierta contradicción de unas partes de la misma con otras! Si los sectores estratégicos de una economía son públicos y están sometidos a una planificación democrática, se acabó el mercado. Mercado y planificación económica son, en última instancia, términos excluyentes en los que uno de los dos tiene que imponerse al otro. Por eso, en el documento “de los cien”, rechazamos la existencia de sistemas concertados con la privada en educación o sanidad.

En resumen, en la práctica y a pesar de la apariencia socialista que trata de ofrecer, la declaración se queda en una defensa de la reforma del sistema, mediante la de sus instituciones, mientras nuestro documento proponía una transformación socialista consecuente de la sociedad. De hecho, respaldan con entusiasmo la declaración algunos que meses antes defendían el mercado con fervor.

El papel de la declaración

¿Cuál era el objetivo real de la declaración? Encubrir la falta de informe de gestión y propiciar un clima de unidad ficticio, tratando de aparentar que había acuerdo en los temas políticos centrales, cuando no es verdad, y así quitar hierro al debate de documentos. En lugar de un debate franco de ideas, se persiste en el hábito de usar el camuflaje ideológico.

¿Por qué lo aceptan los representantes de nuestra candidatura? Nunca se discutió el contenido de dicha declaración entre nosotros —con toda la pluralidad—, ni la idoneidad de presentarla al principio de la asamblea y menos sin debate. De hecho, la delegación de Madrid se había manifestado mayoritariamente en contra y había solicitado, sin éxito, una reunión de la delegación federal para tratar todos los temas de la asamblea el viernes previo. Tampoco hubo ocasión de hacerlo con las intervenciones de los portavoces de las delegaciones, pues eso no es un debate. Es más, a un miembro de la presidencia Federal que se manifestó en contra y que presentó un texto alternativo, no se le dio oportunidad de expresar su opinión. Hay pocas dudas de que si se hubiera abierto un debate serio, la declaración hubiese contado con muchos más votos en contra de los 16 que cosechó, incluido el del compañero Julio Anguita, pues la inmensa mayoría de nuestros delegados votó por confianza en nuestro dirigentes, ya que desconocían el texto.

Posteriormente, la Mesa convirtió nuestro documento en el texto base para el debate. Parecía que habíamos ganado, pero lo cierto es que apenas hubo ocasión de debatir de los textos y, ahora, una comisión con representantes de los tres documentos tendrá que rehacerlos en un sólo texto. Dadas las contradicciones de fondo entre los tres, la decisión pasa de la asamblea a una comisión de sabios. Así pues, quienes se habían negado a elegir un documento base y habían propiciado una situación que hacía inoperativa la discusión política, se salen con la suya.

Por último, se pactó como resolución un documento político-organizativo, que ataba el resto de los cabos. Una documento que jamás debiera de haber ido como resolución, que los delegados desconocíamos, que no se discutió y que decidía toda la política práctica y organizativa. Tampoco, había sido discutida entre nosotros.

Así, la Declaración de Rivas, el proceso de no debate de los documentos y la resolución político-organizativa, han conseguido evitar un debate político abierto y a fondo de las diferencias que tenemos, exactamente lo contrario de lo que proclamamos en el encuentro de abril que dio origen a nuestra candidatura. Nos dejamos atrapar por los mismos métodos que aplicó la mayoría de la dirección de IU en Madrid, destacados líderes de la Nacional II. Al final, dos de los principales textos resultantes de la Asamblea, la declaración y la resolución político-organizativa, son el producto de decisiones cupulares, y ya veremos qué pasa con el documento principal que tiene que rehacer la dirección entrante. ¿Es que no se daba importancia a las serias diferencias políticas que manteníamos con la dirección saliente? ¿Podíamos permitirnos una asamblea del no-debate? Así renunciábamos de antemano a tratar de convencer a los delegados que inicialmente podían apoyar los otros textos o que estaban indecisos.

Si la política estaba acordada, sólo faltaba la dirección. Una lista conjunta era impensable, pues concitaba el rechazo contundente de todos los que respaldábamos el documento “de los cien”. Pero, si estamos de acuerdo en lo fundamental, que es la política, y muy “unidos” en un ejercicio que podríamos llamar de “buenrollismo” como se trató de escenificar en la reunión, ¿por qué no acordar la dirección —previamente a que decida la asamblea, claro—? Ese argumento lo esgrimirán constantemente, durante y después de la Asamblea, los principales dirigentes de la NII, los mismos que se han pasado todo el proceso previo explicando que no había diferencias de fondo entre los tres documentos.

Malos métodos en nuestra candidatura

Lo peor de todo este proceso es que fue hecho con el pleno acuerdo de la mayoría de los dirigentes de nuestra candidatura. No puede sorprendernos que quienes han dirigido la organización estos años pasados tratasen de escamotear el debate de la base, la política… pero no contábamos con que nuestros representantes les echaran una mano y, encima, nos aplicaran a nosotros la misma medicina. Los miembros de la delegación de Madrid que respaldábamos el documento de los cien, así como las de la Rioja y buena parte de la de Valencia, pedimos insistentemente la celebración de una reunión de los delegados. Ya la habíamos pedido con anterioridad, a mediados de la semana, pues nos parecía que debía ser el conjunto de los delegados los que debatieran y decidieran, tanto las principales cuestiones políticas de la intervención como que dieran el visto bueno final a la lista, al menos en sus primeros puestos.

Nos había costado mucho esfuerzo unir a compañeros de distintos sectores en torno al documento, y preservarlo exigía métodos cuidadosamente democráticos. Había que demostrar que nos aplicábamos la democracia interna que reivindicábamos para IU, pero nos encontramos con que acababa empleándose la actuación cupular que rechazábamos, en los temas decisivos. Ninguno de los delegados, salvo el núcleo dirigente, llegó a conocer la lista definitiva hasta el mismo instante en que se nos daba la papeleta de votación, y aún menos pudimos decidir en relación con quién se ponía al frente de la candidatura.

Éste era un tema de importancia. La designación de Cayo Lara, sin duda un compañero honesto a carta cabal, apreciado por todos y que demostró una gran humildad en todas sus intervenciones que le honra, no nos parecía la más acertada a muchos compañeros. Necesitábamos a alguien capaz de liderar una dura confrontación con quienes han conducido al desastre a esta organización, y que defendían el continuismo con todo tipo de medios a su alcance.

En esta decisión nunca tuvieron ocasión de opinar quienes no fueran del Comité Federal del PCE. Desde la óptica del Partido, lo coherente hubiera sido que encabezara la candidatura Marga Sanz, pues ella había sido la candidata frente a Gaspar Llamazares en las Primarias. No obstante, nosotros siempre hemos pensado que Enrique Santiago era la opción más adecuada para representar la refundación de IU y la mejor garantía de las aspiraciones expresadas por las bases. Si queríamos aglutinar al conjunto de la izquierda de IU y evitar que fueran en listas separadas, como finalmente pasó, alguien como Enrique tenía que estar al frente. De hecho, los compañeros de la 5ª candidatura habían respaldado nuestro documento en sus asambleas y habían participado en los encuentros de militantes y simpatizantes de IU que dieron lugar a esta candidatura.

Pues bien, a pesar de esta actuación incorrecta, ¡se ganó la asamblea! Y todos nos entusiasmamos con la posibilidad. Ya no había excusa, teníamos mayoría suficiente para abrir paso a un proceso de refundación que supusiera la democratización interna de la organización y un claro giro a la izquierda.

¿Por qué Cayo Lara no es elegido Coordinador al final de la Asamblea?

Los resultados que daban una mayoría a la izquierda de IU, ilusionaron a los delegados que respaldábamos esta candidatura, pues, tras enormes dificultades, se había ganado la Asamblea. La presión era tal que Lara se presentó como candidato a la coordinación pidiendo el apoyo de las otras dos listas, dado que ese era el sentir mayoritario en la Asamblea. Nada impedía tomar la iniciativa con la coordinación de IU en nuestras manos. Sin embargo, aunque las candidaturas encabezadas por Sabanés y Nuet se negaron a votar a Cayo Lara, no se eligió coordinador porque una parte de quienes conformaban nuestra lista se negaron a que se votase —Willi Meyer y Diego Valderas—, mientras otra intervino a favor de que se procediese a la elección —Enrique Santiago, Amanda Meyer, Miguel Gómez, Alberto Arregui, Gloria Marcos, etcétera—.

Algunos compañeros alegaban que faltaban compañeros, lo que nunca sabremos porque no se votó, pero eso sólo pondría de manifiesto una actitud frívola por parte de nuestra candidatura, cuando todos sabíamos que la victoria sería ajustada. En cualquier caso, era perfectamente posible que Lara saliese coordinador del Consejo. Incluso con la incorporación de los coordinadores, la candidatura de Cayo contaba con una mayoría, no holgada, pero suficiente.

Había un factor más a nuestro favor. La 2ª y la 3ª listas no se habían puesto de acuerdo en un candidato común, pues si en la madrugada del sábado acordaron presentar a Eberhard Grosske, ese acuerdo saltaría por los aires por la mañana por la oposición de la mayoría de la delegación de Madrid. Por tanto, carecían de candidato común. Es más, hubo miembros de otras candidaturas que manifestaron su intención de apoyar a Lara si se presentaba.

La oposición frontal a la elección del coordinador venía de la NII y de la dirección de IU y PC de Andalucía. Jordi Miralles, coordinador de EuiA —y miembro de la NII—, muy indignado porque Cayo Lara presentase su candidatura a la Coordinación general en el Consejo, se quejó de que por la mañana había llegado a un acuerdo con Valderas, Meyer, y otros compañeros, para formar una dirección “colegiada”, a partes iguales las tres listas principales, y posponer la elección del coordinador hasta el próximo Consejo Político Federal, y él pensaba que dichos compañeros eran “gente de palabra”.

¡Por eso no querían que se votase el coordinador! ¡justo quienes habían defendido que era imprescindible elegir uno y rechazaron la coordinación colegiada! En realidad, querían un coordinador suyo o ninguno, y necesitaban ganar tiempo para encontrar uno de consenso. Y una parte de nuestros representantes, los dirigentes del PCA, se lo dieron negándose a respaldar a Lara si se presentaba, en contra de la opinión de la otra parte de nuestra candidatura.

Ahora, todo depende de una comisión que, se nos dice, funcionará con voto ponderado para respetar el resultado de la Asamblea. Pero si va a ser así, ¿por qué la propia comisión no es proporcional a los votos de cada candidatura? Tal y como señaló el Coordinador de Cantabria en el Consejo para ello nuestra candidatura debería tener seis representantes en lugar de cinco, y debiera haber quedado conformada de la siguiente manera:

1ª lista 6
2ª lista 4
3ª lista 3
4ª lista 1
5ª lista 1
Total 15

Sin embargo, al final queda constituida con 14 miembros —con sólo 5 de nuestra lista—. En el Consejo, esta comisión se aprobó con 8 votos en contra, la mayoría de representantes de nuestra candidatura.

En resumen, si Cayo Lara no es coordinador el domingo 16 por la noche es porque una parte de nuestra candidatura se niega a que se elija, perdiendo una oportunidad histórica de tomar las riendas, y aprovechar el entusiasmo existente entre los delegados, de un genuino proceso de refundación. No se trataba de excluir a nadie, sino de hacer valer la mayoría de quienes somos partidarios de una refundación democrática y de izquierdas de IU, frente al continuismo. Se optó por echar un jarro de agua fría sobre todos los delegados que estábamos ahí exigiendo que se respetase el resultado de la asamblea.

Esto ha puesto en evidencia que desde el principio ha existido un pacto entre dirigentes de los tres sectores para dar una salida continuista al proceso, sí, también entre nuestros representantes. Es necesario denunciarlo, pues su actuación es uno de los factores que ha restado credibilidad a nuestro proyecto. Detrás de todas las candidaturas hay militantes que miran con simpatía nuestra propuestas pero a los que tenemos muy difícil convencer, de que se enfrenten a sus dirigentes, si nosotros no predicamos con el ejemplo.

Esperamos y deseamos que el compañero Cayo sea el próximo Coordinador, pero mucho nos tememos que tendrá que ejercer, no respaldado por una mayoría de compañeros y compañeras convencidos y comprometidos con las ideas que defendía nuestro documento, sino rodeado de una mayoría que no lo está. Una amarga paradoja de esta asamblea podría ser que la dirección ejecutiva resultante refleje un giro en la dirección opuesto al que pretendíamos dar. Al final, la “renovación” sólo se produce por la “izquierda”, no por la “derecha”, con lo que la composición de las nuevas Presidencia y Permanente federales serán menos plurales que sus predecesoras y más escoradas hacia políticas conciliadoras con el sistema.

Algunas conclusiones

Las viejas capas dirigentes de la organización son incapaces de garantizar unas condiciones democráticas de debate en el seno de la organización. Pretenden resolverlo todo mediante acuerdos cupulares que garanticen el continuismo. Están atrapados en una dinámica que pone en peligro el futuro de IU, pues su prioridad es garantizar que los grupos institucionales controlan la organización, con lo que desalientan a la militancia y, paradójicamente, son los primeros responsables de la casi desaparición de IU de las instituciones.

Esta Asamblea Federal ha vuelto a demostrar que son incapaces de hacer las cosas de otra forma. Se ha actuado de tal manera que el debate político, franco y abierto de los problemas, no pudiera desarrollarse. Se han manipulado los censos de una forma sin precedentes, a fin de que los principales grupos de poder —los grupos institucionales de las federaciones más fuertes— se asegurasen el control del resultado final de la asamblea.

Desgraciadamente, una parte de quienes han respaldado el documento de los cien, particularmente los principales líderes de la Federación Andaluza, han actuado reproduciendo los mismos métodos frente los que nos habíamos conjurado quienes apoyamos dicha propuesta.

Al mismo tiempo, se ha demostrado que, a pesar de las consecuencias de las manipulaciones de censos, del deterioro de la democracia interna y de la política de los principales direcciones de la organización, existe un gran número de militantes que desean un cambio radical de la organización, con una democratización interna y una política coherente con nuestros postulados de izquierda. Si se garantizase un procedimiento democrático, esta postura sería ampliamente mayoritaria.

No debemos permitir que una parte de quienes han dirigido el colectivo plural del “manifiesto de los cien” malogren las esperanzas que se habían generado. Cambiar IU es posible, pero necesitamos generar un referente ejemplar en sus métodos democráticos, coherente en su política y actuación con las aspiraciones de una izquierda anticapitalista, y con dirigentes que estén convencidos de estos métodos y de esta política. No debemos permitir otra vez que la dirección efectiva de este movimiento recaiga en manos de quienes actúan de forma contraria con ambos, ni dejar fuera de nuestro bloque a quienes defienden nuestras mismas ideas.

Es necesario romper la dinámica interesada de presentar este conflicto como un enfrentamiento entre las direcciones del PCE e IU, como sinónimo de “izquierda” y “derecha”. Primero, porque la mayoría de los dirigentes de todas las candidaturas son del PCE, segundo, porque existen los mismos problemas —políticas oportunistas y el deterioro de la democracia interna— en las dos organizaciones. La lucha es contra quienes emplean esos métodos y políticas en ambas organizaciones.

La tarea es la misma en IU y en el PCE, luchar por una refundación de izquierdas y democrática. Debemos rechazar que nos dividan y enfrenten por motivos falsos.

Los riesgos a corto plazo son que el desánimo lleve a su casa a muchos de los militantes que quedan, y que quienes se preparan para un nuevo reparto del magro poder sobre los huesos maltrechos de nuestra organización, se salgan con la suya.

Si hacemos este balance público, claro y sin tapujos, es porque estamos convencidos de que no hacemos ningún bien ni a IU ni al PCE, ocultando o disimulando los problemas. En primer lugar, hemos de reconocer que ahora hemos sido derrotados y que la razón principal de ello está en nuestras propias filas, por todos los motivos que hemos explicado anteriormente. A pesar de estos errores, estamos convencidos de que se puede ganar la “contienda”. Hay que tener en cuenta que esto no se ha acabado, sino que todavía queda la segunda vuelta en las federaciones y el propio proceso de refundación.

Los errores pasan factura, pero, si se sacan las lecciones de ellos son la mejor escuela para alcanzar la meta. En esta Asamblea hemos visto a nuestros dirigentes utilizar la crisis económica como una hoja de parra con la que tapar sus vergüenzas. Sin embargo, al tiempo han puesto mucho empeño en aparecer con posturas aparentemente más a la izquierda de las que realmente defienden. Quizás perciben que, ante la crisis, puede quedar al desnudo que su política —la que han aplicado durante estos años en las instituciones— es incapaz de hacer frente a la realidad de la lucha de clases que configurará esta nueva etapa del capitalismo. Las ideas socialistas, la democracia interna, la organización basada en la labor de los militantes, que discuten y deciden la política efectiva, la participación institucional entendida como una herramienta más de la lucha por los derechos sociales y la transformación social, son la única política con futuro, la única que puede dar respuesta a los retos que esperan a IU y al PCE en esta próxima etapa.

Propuestas para la acción

- Es necesaria una reunión de todos los miembros del Consejo Político Federal, dispuestos a respaldar a Cayo Lara, para preparar el primer Consejo que vaya a celebrarse. Todos deben poder hacer propuestas de cómo abordar esa reunión.

- Hay que garantizar que la composición de la Presidencia y la Permanente federales tienen una representación fidedigna de la pluralidad, así como de compañeras y compañeros comprometidos con la defensa de políticas de izquierda y de la democracia interna.

- Debemos preparar una reunión federal del bloque que respaldamos el documento de los cien, para hacer un balance del proceso en el mes de enero. Mientras, animamos a todos a poner por escrito sus valoraciones. De forma inmediata, se pueden realizar reuniones en todas las federaciones para hacer su balance y preparar la reunión de enero.

- Invitar a esa reunión a quienes integraron y respaldaron la 4ª y 5ª listas.

- De entrada, hacemos las siguientes propuestas:

- Empezar un proceso de depuración de censos de forma inmediata. Se pone el contador a cero y se empieza un proceso de reafiliación voluntaria, personal, unida a una campaña de afiliación. Así se garantizan censos limpios para la las próximas asambleas regionales, que tendrían que celebrarse en primavera. Una comisión plural en cada federación deberá velar por la limpieza del proceso.

- Dada la gravedad de la situación económica, y en aras de la necesaria transparencia informativa, se preparará un informe financiero que permita a todos los militantes conocer el estado real de las cuentas de la organización.

- Se hará un informe exhaustivo del número de cargos públicos y de libre designación de IU, en todas las instituciones —grupos institucionales, empresas públicas, patronatos o agencias—, así como de sus ingresos y aportaciones a la misma.

- A partir de esa información se puede establecer un plan de saneamiento de las cuentas y de viabilidad de la organización, empezando por una nueva carta financiera de carácter federal que establezca las aportaciones mínimas de los cargos públicos a la organización.

- Frente a la crisis económica, a fin de demostrar cuál es la propuesta de IU frente al PP y al PSOE ante los trabajadores y los sectores más humildes de la sociedad, se planteará una serie de medidas a defender en los distintos ámbitos de representación: federal, autonómico y municipal. En todas ellas presentaremos propuestas orientadas a:

- Dar prioridad a la atención de las necesidades sociales, revisando con ese criterio todos los gastos de dichas instituciones y revisando todas las grandes obras, a fin de estudiar si son o no prioritarias.
- Garantizar unos ingresos mínimos dignos para todas las personas mientras se encuentren en situación de desempleo.
- Dignificar el Salario Mínimo Interprofesional, aumentándolo al nivel establecido por la Carta social Europea, el 60% del salario medio, con carácter inmediato.
- Establecimiento de la Jornada laboral semanal de 35 horas sin reducción salarial por ley, como primer paso para garantizar el reparto del empleo.
- Derogación de las leyes que permiten la privatización de los servicios públicos, a fin de evitar su desmantelamiento.
- Desarrollo de un plan de dotaciones sanitarias, educativas y de servicios sociales públicas acorde con las necesidades reales en el plazo de una legislatura, y a poner fin paralelamente a los sistemas privados concertados, a fin de garantizar que el dinero público se emplea en servicios públicos.
- Establecimiento de una ley de carácter estatal que garantice el derecho de vivienda a todo el que lo necesita mediante la combinación de las siguientes medidas:
- la prohibición de desahucios en el caso de viviendas de personas por debajo de un determinado nivel de renta.
- la obligatoriedad de alquilar bajo control público las viviendas vacías sin causa justificada.
- la creación de empresas públicas autonómicas de vivienda que edifiquen la vivienda protegida necesaria y realicen las rehabilitaciones.
- Toda vivienda pública se daría en régimen exclusivamente de alquiler.

- En todas aquellas instituciones donde se gobernase en coalición con otras fuerzas se harán las propuestas institucionales acordes con estas medidas. Si éstas fueran rechazadas o se aplicasen medidas que entrasen en contradicción con lo que proponemos, se abandonaría la participación en dichos gobiernos, tras un debate y decisión de la asamblea del ámbito correspondiente.

Hemos de tener bien presente que, hoy por hoy, nuestra principal obligación es levantar un referente ideológico en IU que pueda aglutinar e ilusionar a la militancia de base, que hemos podido comprobar que sigue ahí, dispuesta a pelear por un cambio. Hay que evitar el riesgo de quedar atrapados y diluidos en el marasmo burocrático cotidiano, que todavía es demasiado fuerte. Un referente, tanto para la militancia como para los activistas que desde fuera miran hacia a IU, que les anime a unirse a nuestra organización y a pelear por transformarla.

Apéndice

1. Conclusiones del Primer Encuentro de Militantes y Simpatizantes de IU, celebrado el 13 de abril de 2008 (puede consultarse en www.iumps.org)

A) Causas de la situación de IU

– Pérdida del carácter de movimiento político-social para convertirse en un partido clásico.
– Ausencia de discurso y orientación política clara.
– Pérdida del contendido transformador de la política de IU.
– Pérdida de influencia en los movimientos sociales.
– Análisis político incorrecto de lo sucedido en los años 90.
– Falta de participación de la militancia.
– Pérdida de militancia y de atractivo político para ganar a nueva.
– Dominación de las representaciones institucionales sobre el resto de la organización. Traslado de las decisiones políticas de las bases a los grupos institucionales.
– No se han analizado y sacado conclusiones de las sucesivas crisis que ha vivido la organización.
– Se ha primado la entrada en los gobiernos a cualquier precio.
– Ha existido falta de autonomía política en relación con el PSOE.
– Creación de una gestora integrada por los mismos que nos han traído hasta este desastre.
– No hay “estado de derecho” en IU, pues no se cumplen las normas que establecen los estatutos. Impunidad en IU.
– Falta de memoria “histórica” en relación con nuestra propia trayectoria como organización (crisis de Nueva Izquierda, ICV, relación con Prisa,…).
– Existe un régimen a la “yugoslava” en la organización, donde las direcciones de cada federación hacen y deshacen en su terreno, “exterminando a las minorías”. No hay una auténtica organización federal.

B) Posibles soluciones

– Apertura a todos los sectores de IU y de fuera, de movimientos sociales, etc., para que participen en la organización.
– Proceso constituyente o instituyente de IU, una nueva refundación de la organización.
– Participación desde las bases en todo (toma del proceso por la militancia). La situación es tan grave que no se puede dejar en manos de los dirigentes.
– Hay que actualizar el programa de IU, recuperando el proyecto socialista y el discurso ideológico.
– Es necesario definir el socialismo para el siglo XXI.
– Nuestras propuestas programáticas tienen que ser “útiles” para atender las reivindicaciones sociales existentes.
– Hemos de recuperar una propuesta republicana.
– Propuesta federal.
– Hay que volver a poner en marcha las áreas de elaboración política y programática.
– Vuelta organizada a los movimientos sociales.
– Deben retirarse la mayoría de los dirigentes que nos han traído hasta esta situación tan desastrosa.
– Rechazo a la Comisión Federal propuesta (no es admisible una gestora integrada por los mismos que nos han traído hasta este desastre).

C) Propuestas

– Generar un movimiento amplio de militantes y activistas de la izquierda social que multipliquen la exigencia de avanzar a un proceso de Asamblea Federal participativo y abierto a repensar la izquierda transformadora. Generar estabilidad a este movimiento.
– Hemos de ser un movimiento que genere propuestas para IU.
– Hace falta una coordinación y organización. Se plantean tres posibles comisiones: una para actualizar el programa, otra de organización y participación, y una tercera que prepare nuevas convocatorias y organice la difusión de las propuestas.
– Dar apoyo a las luchas sociales en marcha.
– Crear un bloque político dentro de IU que se convierta en un referente.
– Promover un proceso de nueva adscripcion (reafiliación) a IU —nuevos censos, desechando los viejos—, sin exclusiones (en referencia a los represaliados). Partir de cero.
– Señalar que no todos los cargos públicos que tenemos actúan de forma caciquil. Hay que tener cuidado de no generalizar.
– Hay que generar un ambiente respirable dentro de IU.
– Tiene que haber un control y transparencia de la financiación de IU.
– Los Estatutos deben “blindar” los derechos de la militancia.
– Hay que ir a una Asamblea lo más abierta posible, en el sentido de facilitar la participación de militantes y de los movimientos sociales.
– No ir a pactar “cuotas de poder”, sino promover el debate político.

Categorías: Economía política · Izquierda Unida · Izquierda revolucionaria/transformadora

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